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Archive for 10/05/09

Panegirico de Debord

Panegírico, Guy Debord

Guy Debord

La versión original de este documento fue publicada en francés por Gallimard en 1993. Los extractos recopilados en este documento corresponden a la traducción castellana de Tomás González López y Amador Fernández-Savater: Panegírico, Madrid, Acuarela Libros, 1999, acuarela@get.es

En toda mi vida, no he visto más que tiempos de desorden, desgarros extremos en la sociedad e inmensas destrucciones; yo he participado en esos desórdenes. Tales circunstancias bastarían si duda para impedir que el más transparente de mis actos o de mis juicios obtuviera alguna vez aprobación universal. Pero muchos de ellos, así lo creo yo, pueden haber sido mal comprendidos. [I]

* * *

Mi método será muy sencillo. Hablaré de lo que he amado; y lo demás, bajo esta luz, se mostrará y se hará suficientemente comprensible. [I]

* * *

Nuestras únicas manifestaciones, escasas y breves en los primeros años, querían ser completamente inaceptables; al principio sobre todo por su forma y más tarde, ahondando en sí mismas, sobre todo por su contenido. No fueron aceptadas. “La destrucción fue mi Beatriz”, escribía Mallarmé, que fue, él mismo, guía de algunos otros en exploraciones bastante peligrosas. Para quien se dedica únicamente a hacer tales manifestaciones históricas, y rechaza pues el trabajo existente en cualquier sitio, es muy cierto que debe saber vivir a salto de mata. Más adelante trataré esta cuestión de manera más detallada. Limitándome aquí a exponer el asunto en su más amplia generalidad, diré que siempre me he conformado con dar la vaga impresión de que yo poseía grandes cualidades intelectuales, y también artísticas, de las cuales había preferido privar a mi época, que no me parecía merecedora de su empleo. Siempre ha habido personas para lamentar esta negativa mía y, paradójicamente, para ayudarme a mantenerla. Si esto ha salido bien se debe a que nunca he acudido en busca de nadie, a ningún lugar. Mi propio entorno lo han compuesto aquellos que se han acercado por sí mismos, y han sabido hacerse aceptar. Desconozco si algún otro se ha atrevido a comportarse en esta época como yo lo he hecho. También hay que reconocer que la degradación de todas las condiciones existentes surge precisamente en ese mismo momento, como si quisiera dar la razón a mi singular locura. [I]

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KENNETH REXROTH (Aumentado) – ATLAS DE POESÍA

IRRESOLUTO, DETENIËNDOME EN UN DUDOSO VIAJE

IRRESOLUTO, deteniéndome en un dudoso viaje;
nuevamente, después de tanto tiempo, el singular esplendor
del otoño en el Hudson septentrional en torno mío;
paseo en el jardín familiar
hace tiempo olvidado. LA casa no fue nunca
ocupada otra vez. Los vidrios están rotos,
los paseos y emparrados están en ruinas,
los parterres son matorrales,
los setos están destrozados,
el membrillo y el oxiacanto rotos y muriéndose.
Uno a uno los recuerdos de veinte años
se desvanecen y no quedan rastros de ellos.
Yo he andado inquieto en muchos lugares
desde que tuve quietud aquí.
Los matorrales secos están llenos de verdes-grises
Currucas migratorias. Desde el otoño pasado
han estado en Guatemala y Labrador
y ahora van otra vez hacia el sur.
Sus remotos antepasados hicieron lo mismo
Cuando yo estuve aquí. Todas las generaciones
se han detenido una tarde otoño
aquí, en este lugar, todos los años. .

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POEMAS de Carlos Drummond de Andrade – ATLAS DE POESÍA

Búsqueda de la Poesia

No hagas versos sobre acontecimientos.

No hay creación ni muerte ante la poesía.

Ante ella es un sol estático la vida,

ni calienta ni ilumina.

Las afinidades, los cumpleaños, los incidentes personales nada cuentan.

No hagas poesía con el cuerpo,

ese excelente y confortable cuerpo, tan adverso a la efusión lírica.

Tu gota de bilis, tu careta de gozo o de dolor en lo oscuro son indiferentes.

No me reveles tus sentimientos,

que se aprovechan del equívoco e intentan el largo viaje.

Lo que piensas y sientes, eso aún no es poesía.

No cantes a tu ciudad, déjala en paz.

El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.

No es música oída cuando pasas; rumor del mar en las calles junto a la línea de

espuma.

El canto no es la naturaleza

ni los hombres en sociedad.

Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza, nada significan.

La poesía (no saques poesía de las cosas)

omite el sujeto y el objeto.

No dramatices, no invoques,

no indagues. No pierdas tiempo en mentir.

No te aburras.

Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,

vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia

desaparecen en la curva del tiempo, son algo inútil.

No recompongas

tu sepultada y melancólica infancia.

No osciles entre el espejo y la

memoria que se disipa.

Si se disipó no era poesía.

Si se partió cristal no era.

Penetra sordamente en el reino de las palabras.

Allí están los poemas que esperan ser escritos.

Están paralizados, pero sin desesperación,

hay calma y frescura en la intacta superficie.

Helos aquí solos y mudos, en estado diccionario.

Convive con tus poemas antes de escribirlos.

Ten paciencia, si oscuros. Calma si te provocan.

Espera que cada uno se realice y consuma

con su poder de palabra

y su poder de silencio.

No fuerces al poema a desprenderse del limbo.

No recojas del suelo el poema ya perdido.

No adules al poema. Acéptalo

como él aceptará su forma definitiva y concentrada

en el espacio.

Acércate y contempla las palabras.

Cada una

tiene mil facetas secretas bajo la faz neutra

y te pregunta, sin interés por la respuesta,

pobre o terrible, que le des:

¿Has traído la llave?

Observa:

yermas de melodía y de concepto

se refugiaron en la noche, las palabras.

Húmedas aún e impregnadas de sueño,

ruedan en un difícil río y se transforman en desprecio.

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