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Archive for 15 septiembre 2013

La calle toma el arte en Estambul

La calle toma el arte en Estambul | Cultura | EL PAÍS.

 

Cuando la turca Fulya Erdemci, comisaria general de la 13ª Bienal de Estambul, pensaba en la propuesta teórica para esta edición —que abre hoy sus puertas al público— no podía imaginar lo premonitorio de su planteamiento. Su tesis se centraba en el nuevo uso de los espacios públicos, en la posibilidad de tomarlos para dar la vuelta a lo que el poder impone a los habitantes de las ciudades que poco a poco son expulsados de sus barrios, literal o metafóricamente. Y justo en los días previos a la inauguración los manifestantes volvían a la plaza de Taksim tras la muerte de un joven y la policía volvía a cargar contra ellos, a pesar de que en principio se trataba de protestas pacíficas.

No era la primera vez que la realidad y sus formas de tomar el espacio en Estambul sorprendían a Erdemci. Cuando los eventos se precipitaron el 28 de mayo, después de que la policía quemara las tiendas de losindignados en el parque Gezi, el equipo de la Bienal se hallaba en Venecia. Se unieron a la protesta la noche misma de su regreso. La cuestión era difícil de obviar, desde luego, porque había ocurrido algo que raramente pasa con el arte actual, que sí, habla de política, pero a menudo lo hace en guetos especializados. Las aspiraciones de la Bienal habían sido desbordadas por la realidad, en Taksim y sus alrededores, en medio de botes de humo, carreras y grafiti, los mismos que aún se pueden contemplar no lejos de una plaza ya mítica, desde el café-librería Ada, en una calle donde la Bienal tiene dos sedes.

Por eso, ya en mayo Erdemci se replanteaba algunas cosas. Si además de las exposiciones estaban previstas intervenciones en los espacios públicos… ¿para qué salir a la calle y reflexionar sobre sus usos si esta había echado a andar por sí sola, si se había puesto a plantear esas cuestiones de forma espontánea? Más aún: cuando las calles vibran, es importante no quitarles el protagonismo.

Este cambio de estrategia —reconducir los eventos públicos— obligaba a la Bienal a buscar sedes de última hora, motivo por el cual hay momentos en los que al pasear por la muestra las cosas parecen un poco fracturadas, hiladas con pespuntes apenas. Aunque quizás esa sensación de fragmentación deriva de algo más profundo: la ciudad y sociedad parecen estar resquebrajadas. Y tal vez todo eso ha salido a relucir entre las piezas en las salas.

Una visitante, ante la obra La Mento, del artista mexicano Gonzalo Lebrija. / SEDAT SUNA (EFE)

Esta no es una exposición al uso. Las circunstancias históricas han ocasionado que la 13ª Bienal de Estambul y sus preguntas sobre el espacio público se hagan realidad en las calles, y por eso la Bienal ha querido que la entrada sea gratuita. “Son tiempos de solidaridad”, se oía decir a alguien. Por eso, más allá de esos pespuntes, tengo la impresión de que será una bienal histórica por lo oportuno del planteamiento en un Estambul a medio camino entre boom económico y una colectividad que no está dispuesta a perder sus libertades civiles y laicas.

Así, frente a esas estrategias y la codicia del poder, Erdemci propone un espacio intermedio donde parecería posible replantear la realidad lejos de las estrategias al uso. Se trata de un espacio sutil que se está escapando mientras se nombra y por eso también a veces al pasear se tiene la sensación de que se abren los pespuntes. Podría ser intencionado y que lo que se anda buscando es huir de los discursos contundentes y cerrados a los cuales nos tienen acostumbrados los grandes eventos artísticos.

No en vano, el título de la Bienal toma prestado el de un libro de la poeta turca Lale Müldür, nacida en 1956: Mamá, ¿soy un bárbaro? El bárbaro era en la Grecia clásica el que no hablaba griego, el extranjero, el opuesto al civilizado, y es alrededor de esa dicotomía donde se mueve el marco teórico de la bienal.

Es la necesidad de encontrar un espacio y un lenguaje donde se pueda volver a narrar desde otros lugares. Así ocurre con muchos proyectos de mujeres, siempre en busca de fórmulas alternativas de decir diciendo, siempre tratando de evitar un discurso del poder que conoce cada fórmula narrativa de memoria. Se trata del lenguaje del extranjero, del que, al llegar, formula las preguntas en el lugar donde llega, sencillamente, porque no da nada por hecho.

“Aquí estoy con una gran pregunta”, escribe precisamente Müldür, protagonista y activista también de una película que se expone en la que para mí es la sede más contundente y más poética, la Escuela Griega. “Lo preguntaba para estar segura de que / soy uno de esos grandes poetas / de los cuales hablaba Proust. / Los alfabetos son insuficientes. /Son tan insuficientes que a veces / es complicado diferenciar / entre los dos, la gente/ y los poetas”.

Esos espacios intermedios, esas nuevas narrativas, son perseguidos en esta edición y por eso la comisaria ha escogido con cuidado a los artistas, en su mayoría fuera del ámbito estadounidense y europeo. Llama la atención la enorme cantidad de creadores de América Latina y algunos clásicos como Gordon Matta Clark, que está ahí quizás por motivos sentimentales.

Los turcos también parecen bien representados, aunque sin lugar a dudas una de las obras más extraordinarias es el vídeo de Halil Altindere —que se pudo ver en la exposición del Centro Dos de Mayo de Móstoles—, donde se reflexiona sobre la destrucción de la ciudad de Estambul para volver a construir en sus barrios. Dicha obra se halla en la sede principal, que está organizada en plazas para hablar del espacio público y del monumento.

Algunas de las obras más cohesionadas reflexionan estas cuestiones, como la de la cairota Amal Kenawy o la brasileña Cinthia Marcelle, con su fabuloso vídeo que muestra el modo en el cual los residuos se acumulan a la izquierda y derecha dejando una fractura central.

No faltan colectivos como los ingleses Freee o Maider López —la única española, además de Galindo y Sierra de quienes se muestra la obra que presentó en Madrid Helga de Alvear— que reflexionan sobre los caminos impuestos y sus alternativas. O propuestas performáticas contra los modos de producción del poder (Hito Steyerl o Mika Rottenberg).

Pero sin lugar a dudas una de obras que mejor muestra la potente tesis de Erdemci, a cuya altura no llegan a veces los trabajos presentados, es el vídeo de Annika Eriksson, rodado en las afueras de Estambul y donde se muestran unos perros vagabundos, exiliados, expulsados de la ciudad, como muchos de sus habitantes en esa operación perversa del poder de quedarse con todo. La obra, el recorrido más poético y más político, lleno de esos espacios intermedios que la comisaria identifica como los de la poesía, plantea de una forma inusitada la reflexión de Lala Müldür: los alfabetos son tan insuficientes que a veces es complicado diferenciar entre la gente y los poetas.

No muy lejos de allí, en Taksim, la gente, convertida a su modo en poeta en los espacios públicos de Estambul, sueña con un día siguiente distinto.

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Jóvenes europeos… ¡Uníos! | Opinión | EL PAÍS.

En las elecciones europeas del próximo año, tenemos que desenmascarar el secreto mejor guardado por nuestros políticos nacionales: que lo que consideran como sustancial y finalidad de la gobernanza moderna, la nación-Estado, se está transformando en una estructura política obsoleta.

Esto es especialmente cierto en los países europeos. Europa ha estado en crisis permanente durante los últimos años. Una nueva generación está creciendo con un nivel de vida más bajo que el de sus padres, y la juventud europea se enfrenta a una elección: integrarse aceleradamente o ir a una deriva prolongada hacia la insignificancia.

El plan más ambicioso para enfrentarse a esta perspectiva tan peligrosa consiste en hacer que se vote en las elecciones europeas en una misma fecha en toda la Unión, y para que la elección de la Comisión Europea sea por votación popular. Lo que más necesita Europa es un Big Bang.

Ha llegado el momento de que las raíces de un movimiento transnacional, transgeneracional y no ideológico lleve la integración europea al siguiente nivel. Necesitamos agrupar las técnicas que se elaboraron en Tahrir, Taksim, Río y São Paulo y las lecciones de las campañas de Obama sobre financiación colectiva. Antes de constituir un partido, tenemos que buscar historias de éxito europeas para determinar lo que nuestra plataforma podría ser.

Dejemos que los finlandeses nos enseñen sobre educación, los franceses sobre sanidad, los alemanes sobre empleo flexible, los suecos sobre igualdad de género.

Que los finlandeses nos enseñen educación, los franceses sanidad y los alemanes empleo flexible

Por ahora, los países europeos siguen sintiéndose cómodos con sus antiguos símbolos del Viejo Mundo. Impulsamos historias enriquecedoras y bonitos monumentos, seguimos siendo envidiados por nuestra cultura, nuestra moda y nuestra gastronomía —que siguen, todas ellas, atrayendo cantidades crecientes de turistas procedentes de todo el mundo—.

Pero los símbolos de estatus del Viejo Mundo y los turistas no van a salvar a Europa. Pueden salvar a París, Berlín, Roma y Londres, y salvarán al Valle del Loira, a Baviera, a la Toscana y al Oxfordshire. En el resto de Europa, sin embargo, lejos de esas capitales y de esos paisajes históricos, la situación seguirá siendo crecientemente nefasta. El desempleo crónico, un crecimiento deprimido y la población que envejece rápidamente van a ser sus únicos atractivos.

No es que nuestros Gobiernos y parlamentarios tengan mala voluntad o no estén capacitados para este desafío. Es que, simplemente, no están conectados para poder comprender la realidad básica de la política actual. Resulta ingenuo creer que los líderes políticos nacionales tradicionales, elegidos para legislaturas de cuatro o cinco años por los ciudadanos de un determinado territorio soberano vayan a solucionar satisfactoriamente temas como la escasez de recursos, la deforestación, el desempleo crónico, el calentamiento global o el agotamiento de la pesca, que son temas intrínsecamente globales y cuya resolución necesitará inevitablemente décadas.

Las soluciones para esos problemas actuales tienen que ser transnacionales, o no serán nunca soluciones reales.

Continuemos echando raíces por todos los medios para nuestros equipos nacionales de fútbol y de rugby, pero no sigamos dejándonos engañar por nuestros líderes nacionales con su delirio de grandeza de que en política la nación-Estado sigue siendo el vehículo apropiado para nuestros tiempos.

En su lugar debemos dar la bienvenida a lo que muchos de nosotros sentimos: que estamos en el amanecer de una era posnacional en la que los europeos pasaremos de ser los rezagados a ser los líderes.

Si no lo hacemos, Europa corre el riesgo de caer en la ridiculez de Estados Unidos: un lugar con los mejores hospitales, y millones de personas sin un seguro médico adecuado, con tecnologías de las más avanzadas del mundo, pero con muchas personas que no pueden acceder a las mismas, con universidades de primer nivel mundial, pero con generaciones frenadas por la falta de visión mundial de su país.

Tenemos que ser conscientes de lo que ya se ha dado cuenta el resto del mundo: que existe la posibilidad de ser europeo a nivel global. Irónicamente, somos los últimos que todavía seguimos dudando de nuestro proyecto político. Nos quejamos de que Europa es solamente una abstracción para sus ciudadanos, pero todavía no hemos desarrollado las leyes para crear un pasaporte europeo que se merezca ese nombre, ni el marco que sirva para que todos los europeos hagan suyo el proyecto de la UE.

Un viejo proverbio judío dice: “Cuando te enfrentes a dos alternativas elige la tercera”. No se trata de sustituir la gerontocracia de Europa por una dictadura de los jóvenes. Es un movimiento que deben llevar adelante todos aquellos, que independientemente de su edad, están de acuerdo en que debe producirse un importante desplazamiento intergeneracional del poder. Necesitamos que los jóvenes y los menos jóvenes trabajen juntos, de una manera nueva, para reducir la deuda que estamos acumulando y que se va a dejar para que la paguen nuestros hijos.

Estamos en el amanecer de una era posnacional en la que este continente volverá a ser líder

Los europeos más jóvenes han nacido en la austeridad y están, por tanto, mejor equipados en muchos aspectos que sus mayores para empezar a reducir esa deuda. Han crecido con los recortes en los presupuestos y son nativos digitales. A diferencia de nuestros líderes actuales, están bien adaptados hacia un camino de cambio cada vez más rápido. Su instinto es emplear los métodos más innovadores y más eficaces en costes para alcanzar sus objetivos.

En democracia, la política ha consistido siempre en un equilibrio entre lo que el pueblo espera y lo que funciona realmente. Pero en Europa, se ha tratado demasiado de lo que le gustaría a cada nación que fuera el mundo, y demasiado poco sobre aquello que produce resultados tangibles. En lugar de litigar sobre cuáles son las políticas preferibles, necesitamos un esfuerzo paneuropeo para determinar las mejores prácticas europeas en cada sector y adoptarlas en todo el continente. ¿Qué es lo que cada país sabe hacer mejor? ¿Qué modelos de éxito son imitables a escala? ¿Cómo se pueden potenciar la combinación de experiencia, recursos y soluciones probadas de todas las naciones europeas?

Las elecciones europeas de 2014 no van a cambiar Europa. Europa únicamente va a cambiar cuando unos candidatos políticos con mentalidad europea en las elecciones para los Gobiernos de sus países estén de acuerdo en delegar el poder a unas instituciones verdaderamente europeas.

Debemos hacer saber a nuestros políticos nacionales que ya no nos creemos sus engaños nacionalistas, que no compartimos su temor por caer en la insignificancia si otorgamos a las instituciones europeas, como la Comisión y el Parlamento Europeos, el lugar y poder que se merecen.

La elección consiste entre aprovechar el poder y los ricos recursos de toda la red europea o dejar que el camino de la globalización deje atrás a las naciones que componen Europa.

Debemos dejar de dudar de Europa y empezar a actuar como europeos. Y el primer paso consiste en empezar a votar, no como ciudadanos franceses, alemanes o griegos, sino como ciudadanos europeos.

Daniel Cohn-Bendit y Felix Marquardt son cofundadores del movimiento Europeans Now.

Este artículo está basado en una columna publicada en The New York Times y adaptada para www.EuropeansNow.eu

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Genocidio Kosovo: MINTIERON; Armas destrucción masiva Irak: MINTIERON; Ataques Gadafi población civil: MINTIERON; Armas químicas Siria: MIENTEN | Vistoenlaweb.org.

 

Mentiras mediáticas y guerras de intervención imperialistasagresion-imperialista

Por: Manuel José Montañez lanza (*)

Introducción.

Todas las guerras van precedidas por una gran mentira mediática. Contra Venezuela en su momento, Bush impuso la estrategia de guerra mediática para someter a su gobierno a la vez que, exponerlo al escarnio público internacional.

Actualmente, agentes de la antigua administración Bush en el gobierno del Presidente Obama, amenazan a Venezuela y demás países de la ALBA como amenazaron a Irak e Irán y después, recordemos, atacó.

La guerra mediática es una constante que antecede a la invasión y en este momento de desespero y crisis económica capitalista global y falta de credibilidad política y de solidez de las instituciones mundiales, cualquier cosa puede ocurrir.

En los actuales momentos, el narco gobierno de Uribe Vélez, quien cuenta en su haber con el exterminador de indios (cuatro millones de desplazados), cumple fielmente su papel de marioneta del imperio, permitiendo que sea violentada la soberanía del país neogranadino a objeto de ser concentradas varias bases militares desde las cuales se pone en peligro la estabilidad de la Región y soberanía de los países que hacen frontera con la Patria de Santander. La excusa para militarizar la región sería que Chávez y sus pares integrantes de la ALBA pondrían en peligro la estabilidad e intereses geopolíticos y geoestratégicos de USA en su antiguo patio trasero.

Al respecto, la prensa internacional que como sabemos está en manos de la oligarquía mundial, se hacen eco de esta campaña de propaganda para las próximas guerras ahora de Bush.

La Historia

1. Vietnam (1964-1975):

* Mentira mediática. El 2 y el 3 de agosto Vietnam del Norte ataca dos barcos estadounidenses en el Golfo de Tonkin. Lo que se supo después es que dicho ataque fue un invento; nunca existió.
* Objetivo real: Impedir la independencia de Vietnam y mantener la dominación estadounidense en la Región.
* Consecuencias: Millones de víctimas; malformaciones genéticas (agente naranja), enormes problemas sociales.

2. Granada (1983):

* Mentira mediática. Se acusa a la pequeña Isla caribeña de construir una base militar con los cubanos con lo que ponían en peligro la vida de médicos estadounidenses. Lo que supimos después es que era falso el supuesto de la Casa Blanca. El presidente Reagan fabricó el pretexto de cabo a rabo. Venezuela (gobierno del ex Presidente, Luis Herrera Campíns), adquiere aviónica norteamericana –F16- y se suma a la geopolítica de la administración Reagan a los fines de detener la “expansión” cubano comunista en el Caribe.
* Objetivo real: Impedir las reformas sociales y democráticas del gobierno socialista del Primer Ministro, Bishop (que fue asesinado).
* Consecuencias: Represión brutal y restablecimiento de un gobierno proclive a la influencia de Washington.

3. Panamá (1989):

* Mentira mediática: La invasión tendría por objeto detener al presidente Noriega por tráfico de drogas. Lo que supimos después fue que Noriega era un hombre de la CIA y se les puso nacionalista (como Marcos Pérez Jiménez en Venezuela y otros dictadores por ellos impuestos), reclamando soberanía sobre El Canal de Panamá una vez acabara la concesión que le permitía a USA el control del Canal previamente iniciado por el Gral. nacionalista, Omar Torrijos, muerto “misteriosamente” en un accidente aéreo. Como sabemos, él ya era intolerable para los Estados Unidos.
* Objetivo real: Mantener el control estadounidense en esta importante vía interoceánica y de comunicación estratégica.
* Consecuencias: Los bombardeos estadounidenses mataron entre 2.000 y 4.000 civiles, ignorados por los medios de comunicación. Arrase total del Barrio Popular, El Chorrillo; crimen ignorado totalmente por la media mundial.

4. Iraq (1991):

* Mentira mediática: Los Iraquíes violaban los derechos humanos y para colmo, habían robado las incubadoras de la maternidad de Kuwait City. Lo que supimos después fue que lo anterior había sido un show montado por una agencia publicitaria pagada por el emir de Kuwait, Hill & Knowlton, quienes en un estudio en México montaron la trama publicitaria.
* Objetivo real: apoderarse del petróleo e impedir que se convirtieran en un fuerte resistente que les permitiera independizarse de EEUU.
* Consecuencias: Innumerables víctimas de la guerra de ocupación que a la fecha suman más de un millón.

5. Somalia (1993):

* Mentira mediática: Se produce una intervención militar por carácter humanitario y aparece en escena la empresa norteamericana, Bernard Kouchner como héroe que abanderó la intervención humanitaria Lo que supimos después fue que cuatro trasnacionales del petróleo habrían adquirido la cuarta parte del subsuelo somalí rico en petróleo.
* Objetivo real: Controlar una región rica en petróleo y estratégica militarmente para USA.
* Consecuencias: Como consecuencia del control americano Somalia es sometida a un caos interminable con miles de muertos y desaparecidos cuya cifra hoy aun se desconoce.

6. Bosnia (1992 – 1995):

* Mentira mediática: Las empresas estadounidenses, Ruder Finn y Bernard Kouchner ponen en escena supuestos campos serbios de exterminio. Lo que supimos después fue que, Ruder Finn y Kouchner mintieron ya que lo que existía eran campos de prisioneros para intercambios. El presidente musulmán, Izetbegovic, lo reconoció.
* Objetivo real: acabar con los vestigios de la ex Yugoslavia de Tito que se colocaban demasiado a la izquierda; eliminar su sistema social pro socialista y permitir que esa Región quedara sometida a los intereses de las multinacionales; controlar el Danubio y las rutas estratégicas hacia los Balcanes.
* Consecuencias: Cuatro años de una guerra étnica atroz para todas las nacionalidades (musulmanes, serbios, croatas), provocada por Berlín y prolongada por Washington.

7. Yugoslavia (1999):

* Mentira mediática: Los serbios cometen un genocidio sobre los albaneses de Kosovo y lo que supimos después fue que todo era una invención pura y simple de la OTAN, como reconoció después, Jamie Shea, su portavoz oficial.
* Objetivo real: Imponer la dominación de la OTAN sobre los Balcanes, y su transformación en policía del mundo; instalando una base militar estadounidense en Kosovo que permitiría controlar su entorno y periferia.
* Consecuencias: Más de dos mil víctimas de los bombardeos de la OTAN y una limpieza étnica en Kosovo producida por las fuerzas paramilitares “UCK”, de ultra derecha, protegida de la OTAN y USA.

8. Afganistán (2001):

* Mentira mediática: Bush pretende vengarse sobre los hechos ocurridos el 11-S y capturar a Bin Laden; lo que se supo después es que nunca existió la red (Al Qaeda). En cualquier caso, los talibanes habían propuesto extraditar a Bin Laden.
* Objetivo real: Controlar militarmente del centro estratégico de Asia para construir un oleoducto que permitiera fiscalizar el suministro energético del sur de Asia.
* Consecuencias: Una larga ocupación y un gran incremento de la producción y tráfico de opio.

9. Iraq (2003):

* Mentira mediática: Sadam Husseim posee peligrosas armas de destrucción masiva, según afirmaciones del Gral. Colin Powell a la ONU, con presuntas pruebas de inteligencia en mano. Lo que supimos después fue que la Casa Blanca ordenó a sus servicios de inteligencia, falsificaran o fabricaran las pruebas de las armas químicas.
* Objetivo real: Controlar todo el petróleo y chantajear a sus rivales: Europa, Japón y China.
* Consecuencias: Iraq es hundida en la mayor de las crueldades; mujeres y niños abusados y relegadas a la mayor sumisión y el oscurantismo. Más de un millón de muertos hasta ahora. Robo, destrucción y desaparición de documentos de una de las bibliotecas más grandes e importantes de la humanidad.

10. Venezuela – Bolivia – Honduras – Ecuador – Cuba – Nicaragua (de 2002 a 2009):

* Mentira mediática: Chávez y junto a él todos los Presidentes, Jefes de Estado y Líderes Regionales miembros de la ALBA apoyan el terrorismo y el narcotráfico. Importa armas para hacer la guerra. Son dictadores.
* Objetivo real: No permitir que los pueblos y sus gobiernos elaboren y consoliden propuestas emancipadoras a objeto de romper la dependencia histórica de nuestros pueblos con el imperialismo yanqui. Las multinacionales estadounidenses quieren el control del petróleo y demás recursos existentes tanto en Venezuela como en toda América Latina. Tienen miedo de la liberación social que se produce y la profundización de la democracia que experimenta el Continente.
* Lo que ya sabemos: Es que ya se han sembrado varias mentiras mediáticas. Por ejemplo, antes del golpe del 11 de abril, Chávez habría ordenado disparar contra su pueblo. Seguidamente, Chávez es antisemita; es militarista y la satanización continuará hasta que llegue la hora escogida como ocurrió con el Presidente Manuel Zelaya y se prepara en contra del Presidente Correa.
* Consecuencias: Washington libra una guerra global contra el Continente: golpes de Estado, sabotajes económicos, chantajes, establecimiento de bases militares cerca de las riquezas naturales a los fines de amedrentar a los pueblos por querer ser libres.

Conclusiones. Todas las guerras van precedidas y justificadas por una gran mentira mediática. Para impedir las guerras imperialistas es imprescindible desmontar internacionalmente las mentiras de ellos cuanto antes y divulgar de la forma más amplia posible, sus aberraciones.

(*) Politólogo e Internacionalista Venezolano
Magister en seguridad y Defensa

Publicado en la Web del Partido Comunista de Venezuela

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Sensación de corrupción | Periódico Diagonal.

 

Corrupción - Enekogpnzalo abril

ENEKO

 

Sensación de corrupción | Periódico Diagonal

Lo ha dicho ese campeón del concepto que es el responsable de programas del PP, Esteban González Pons: una cosa es la corrupción y otra la sensación de corrupción.

Lástima que no nos haya iluminado unos pasitos más en el camino de la sabiduría, porque la “sensación” es un concepto extremadamente plurívoco. Unas veces se trata del momento que corresponde a la sacudida de un estímulo, a su impacto corporal y psíquico. Otras, cuando la proximidad entre sensación y sentimiento se hace más relevante, a una pasión o afección de un sujeto correlativa a la acción de otro. En su estudio sobre las Pasiones del alma escribió Descartes que “aunque el agente y el paciente sean con frecuencia muy diferentes, la acción y la pasión no dejan de ser siempre una misma cosa que tiene estos dos nombres, por causa de los dos diversos sujetos a los cuales puede referirse”. Esta perspectiva cartesiana es oportuna para nuestro caso: la sensación de corrupción sería una pasión de la ciudadanía, es decir, del sinnúmero de los pringaos, que constituye el exacto reverso de la acción corruptora/corrompida de los listos que nos despluman en masa. La sensación puede ser también un estado de ánimo (exactamente igual que un equipo de fútbol, según la ya clásica definición de Jorge Valdano). En fin, y ni siquiera sería la última acepción, una sensación es similar a un juicio, a la apreciación del entendimiento sobre un estado de cosas: ita sentio, que decían los latinos, significa “así lo entiendo”, más que “así lo siento”. Y cuando en el habla actual afirmamos: “siento que eso es poco decente”, queremos dar a entender más bien: “lo considero indecente”.

No sabemos cuál de las acepciones de sensación es la que supone EGP. Menos aún qué entiende por corrupción: ¿una quimera, un “ente de razón”, que dirían los filósofos clásicos, un prejuicio legal y judicial respecto a la sana y creativa inclinación al lucro de las elites económicas y políticas?

Tenemos la sensación (observe la suave lectora/or nuestro uso judicativo del vocablo) de que EGP diferencia un momento “objetivo” de la corrupción y un momento “subjetivo” de la sensación. Y ello porque su tarea, la del PP, consiste, ¿no lo adivinan?, en combatir la sensación y no la cosa misma a la que la sensación responde. Dice un periódico digital: González Pons diferenció entre “la realidad y la sensación”. La primera es cosa de los jueces y de las fuerzas del orden; la segunda, cuestión de los políticos. Así que los políticos, según el maestro EGP, han de ser gerentes sensacionales, y no quiero decir excelentes, sino administradores de las sensaciones. Claro que esto ya lo había descubierto el fascismo clásico cuando en los años treinta, y según el análisis plenamente actual de Walter Benjamin, propició la “estetización de la política”, es decir, no sólo el uso político de estrategias artísticas, sino la manipulación propagandística de la  aisthesis, la sensación. Si esto es inquietante, no lo es menos que “la realidad” (suponemos que la realidad de la corrupción, pero a lo mejor toda realidad, el ámbito completo de la res extensa y de la  res cogitans) sea cosa de jueces y policías, según EGP. Y eso que la realidad era un feo asunto del pasado, si recordamos a los posmodernistas de los ochenta.

Parece que hay respetables organismos internacionales que aplican escalas de medición a la percepción subjetiva de la corrupción. Aunque dudo mucho que hablen de “sensaciones”. Tengo la impresión de que la distinción ponsiana entre sensación y corrupción procede de una extrapolación del discurso meteorológico. Hace tiempo que l*s meteorólog*s –y me refiero, obviamente, a l*s que aparecen en la radio o en la tele- distinguen temperatura y sensación térmica. En un informativo invernal afirman, por ejemplo, que la primera es de seis grados centígrados, mientras la segunda es de dos bajo cero. Y esto es muy desconcertante: ¿cómo se puede aplicar una escala de medición a una sensación subjetiva? El valor métrico de una declaración del tipo de: “pues dirán que hay seis grados, pero yo siento dos bajo cero”, parece tan impreciso como: “hace un frío que te cagas”. A no ser que se demuestre que determinadas personas disponen de una finura de percepción térmica análoga al “oído absoluto” de las alturas sonoras del que gozan otras, y cuya sensación de dos bajo cero, en prueba a ciegas, coincidiría con la medida termométrica.

El problema con EGP, y en general con la tropa de friquis que perpetran la propaganda pepera, es que en cuanto les hacen coro en alguno de sus hallazgos de neolengua, se ponen a extrapolar como locos. Y así, pronto nos invitarán a distinguir entre desempleo y sensación de desempleo, represión y sensación de represión, recorte y sensación de recorte… Hasta entre vida y sensación de vivir.

 

Gonzalo Abril es el seudónimo literario de Paulino el Estilita, un anacoreta que se mandó mudar a lo alto de una columna después de ver cierta película de Buñuel, de estudiar el Libro de Job y de caer en la cuenta de que llevaba ya mucho tiempo habitando en medio de un desierto, el desierto de lo real. No vive aislado ni atrapado en red social alguna. Se mantiene en contacto con otros hermanos estilitas, como Wenceslas el Severo, su único lector conocido, que frecuentemente discrepa de sus opiniones. Se mantiene también, en el sentido alimenticio, de pura lechuga. Sobra decir que aborrece el mundo del que, por ello mismo, se considera contemporáneo.

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