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Archive for 12/01/14

‘Las marcas del tiempo’ de Manuel Sierra.

Manuel Sierra y Pedro Piedras durante la inauguración. Foto: L. Fraile.

Por LAURA FRAILE
últimoCero.com

El inconfundible interior de un Cafetín por donde asoman un suelo ajedrezado y dos mesas de mármol (una de ellas, con un libro abierto y una copa de vino a medias). Las sillas del Minuto, otro histórico bar vallisoletano donde poder tomar un café mirando el tránsito de los paseantes camino de la calle Macías Picavea. Una habitación por donde surge un edredón de cuadros de colores, un pajarero con esos recurrentes pájaros tricolores que tanto le gustan a Sierra, un domador de circo sujetando a un caballo azul de mirada triste, un violinista de chaqueta roja, el cuerpo desnudo de una morena de labios rojos, una fábrica, un riachuelo, un bosque del que sólo podemos observar unos troncos estilizados de color malva… He aquí algunos ejemplos de la treintena de obras que forman parte de `Las marcas del tiempo´, la última exposición de Manuel Sierra.

La muestra se inauguraba este viernes a última hora de la tarde en la galería de arte La Maleta (c/Norte s/n) ante un nutrido grupo de amigos. Uno de ellos era Pedro Piedras, quien dedicó unas palabras a este artista para presentar su exposición. “Él es el autor sobre el que más memoria visual y sentimental hay en esta ciudad. En esta exposición se recogen dos líneas de trabajo. Por un lado está la del combate y la de las intervenciones en la calle, en los murales o en los carteles. En esta línea están las maletas, que son unos pequeños retablos que al abrirse recogen un retrato del horror, de la opresión y de la guerra, pero también los murales como el que aún puede verse en la calle Juan Mambrilla, el de la Alegría de la República. La otra línea es la lírica, que es la de un artista que ha acostumbrado a nuestra vista a su estilo. Todos hemos vivido muy cerca de ese trazo que, en el fondo, nos ha transformado la mirada. Es la línea de las casas del agua, de los panes y las jarras, de los pájaros… lo cual ha generado un filtro fascinante que nos ha permitido ver la realidad de una manera que apela a la memoria”, explicaba Pedro.

Uno de los cuadros de la exposición. Foto: Laura Fraile.

Uno de los cuadros de la exposición. Foto: Laura Fraile.

“Los cuadros de Manuel Sierra están hechos desde una perspectiva utópica. No son imágenes para representar algo, sino para tener una idea del mundo en el que nos gustaría vivir. Todos sus cuadros tienen siempre un resto que entronca con una parte de combate y oscuridad, con algo sombrío que te da la sensación de estar viendo una habitación en la que nunca hay nadie pero en la que siempre se percibe la presencia de alguien, aunque esto sea a través de su ausencia”, continuaba Pedro más tarde.

La exposición, que reúne obras más abstractas de su primera etapa como artista y otras más recientes de carácter figurativo, constituye una buena muestra de una vida dedicada al arte de un humilde y gran pintor que esta tarde reconocía que cada cuadro sigue siendo un reto para él. “Nunca sé si voy a lograr acabar un cuadro. La pintura es la que te va diciendo cosas mientras estás ligándotela. Mientras haces los cuadros ésta te va contando lo que tienes que hacer pero también lo que tienes que excluir. Después llega un momento en el que decides acabar el cuadro, que es cuando te llega la impaciencia para empezar el siguiente”, reconocía Sierra.

“Yo pinto tanto el paraíso como el infierno. El paraíso son los cafés, los desnudos o los paisajes, que son los lugares a los que puedo escapar de la ira de los tiempos y donde puedo tomar aliento para volver a salir a la calle. El infierno es la brutalidad en la que estamos metidos, que aparece representada por ejemplo en las maletas kosovares”, concluía este artista, que durante este mes (aunque sólo hasta el 16 de enero) está mostrando en el cine Broadway una segunda exposición llamada `Trece tazones de leche´.

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