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Archive for 29 junio 2020

Origen: Safo – Poesía y otras zarzas

 

Trece poemas reconstituidos


Traducción de Manuel Fernández-Galiano (Se han suprimido los paréntesis que indican las restituciones del traductor para facilitar la lectura)

1.

Inmortal Afrodita, la florida,
artera hija de Zeus, te lo suplico,
no atormenten mi espíritu, señora,
penas ni angustias,

mas ven aquí, como también antaño
unciste tu áureo carro y de la casa
de tu padre saliste al escuchar
mi voz lejana;

llevábante unos ágiles gorriones
hacia la negra tierra desde el cielo
y el veloz movimiento de sus alas
pronto te trajo;

y tú, bendita diosa, sonreías
con tu faz inmortal y preguntabas
qué me ocurre otra vez, por qué de nuevo
vuelvo a invocarte

y qué es lo que deseo que suceda
a mi alma loca. «¿A quién persuadir debo
a que acepte tu amor? ¿Quién mal contigo,
Safo, se porta?

Porque, si hoy huye, pronto irá tras ti;
si regalos no acepta, ya lo hará;
y, si hoy no te ama, pronto te amará
aunque no quiera».

Ven también ahora a mí, de mis congojas
crueles sálvame y haz lo que mi ánimo
cumplido quiere ver y así tú misma
sé mi aliada.

2.

Ven a mí desde Creta; ven al sacro
recinto donde un grato bosquecillo
de manzanos se eleva y en las aras
arde el incienso.

Canta aquí el agua fresca por las ramas
del manzanar; sombrean los rosales
el lugar todo y, al temblar las hojas,
sopor difunden.

Aquí florecen lirios en el prado
que apacienta corceles; los eneldos
exhalan en la noche deleitable
su hálito dulce.

Cíñete aquí las ínfulas, ¡oh, Cipris!,
y en las doradas copas tiernamente,
mezclado con delicias, el divino
néctar escancia.

5 y 15.

iOh, Cipris y Nereidas, a mi hermano
inmune devolvedme y que aquí llegue
y cuanto su alma quiere ver logrado
todo se cumpla!

Que expíe sus pecados de antes; sea
goce de sus amigos y tormento
para sus enemigos, que ojalá
no los tengamos;

partícipe a su hermana quiera hacer
del honor que reciba y se terminen
del todo las amargas inquietudes
que le apenaban;

cuando escuche la hostil habladuría
de sus conciudadanos, baladíes
como grano de mijo le parezcan
tales palabras.

¡Sedle propicias, hijas de Nereo,
y tú, Cipris excelsa, de tus iras
olvídate contra él y del mal líbrale!
Mas, si recae,

que acerba, Cipris, te halle y que no pueda
jamás jactarse Dórica de que él
a su amor deseable retornó
por vez segunda.

16.

Lo mejor de la tierra dicen unos
que es una grey de infantes y jinetes
o una flota de naves, mas yo creo
que es lo que se ama.

Y esto es fácil que todos lo comprendan:
Helena, a la que nadie aventajaba
en belleza, al mejor de los maridos
dejó, y a Troya

se fue por mar sin acordarse nada
de su hija y de sus padres bienamados,
pues a amar a Alejandro la arrastraba
Cipris divina,

que es hábil la mujer cuando se trata
de realizar sus frívolos deseos.
Esto ahora hacia Anactoria, que está ausente,
mi mente lleva:

preferiría ver su andar gracioso
y el expresivo brillo de su faz
a los carros de guerra de los lidios
y tropa armada.

17.

Cerca de mí aparezca mientras oro
tu graciosa figura, Hera divina,
cuyo culto instauraron los ilustres
reyes Atridas,

que, habiendo realizado grandes gestas
primero en Troya y luego en el mar cuando
de allí vinieron, terminar su viaje
no conseguían

hasta que a ti invocaron y al Antieo
Zeus y al dulce retoño de Tione.
Ahora también propicia ante mí acude
según el rito

tradicional; es puro y consagrado
te está este coro virginal que acude
a tu recinto y danza rodeando
tu bella imagen.

Clemente muéstrate, te lo pedimos,
y, si otras veces auxiliar supiste
nuestra cuita, haz que incólume nos llegue
la que esperamos.

20.

Diosa que habitas la chipriota Pafo,
danos, ¡oh, Cipris bienaventurada!,
la visión de tu gloria y haz que ahora
llegar podamos

con propicia fortuna hasta la orilla
y sentirnos seguros en el puerto
y pisar otra vez la tierra negra,
madre de todos,

pues hay gran tempestad y ya los nautas
luchar no quieren contra los ingentes
vientos y hacia la costa este navío
no se encamina.

21.

Penosa es ya mi edad y a piedad mueven
mis miembros temblorosos y el cabello
que fue negro y es blanco y cuantos males
la vejez trae.

Ella arruga mi piel toda y mi mente
rodea de temores y pesares;
voló ya aquel Amor que cuerpos jóvenes
busca ahora sólo.

Pero aun la noble Cipris me acompaña.
Toma la dulce péctide, Girino,
y canta para mí a la diosa ornada
de violas en su seno.

22.

Yo, Abántide, te ruego que, tomando
la péctide, de Góngila nos cantes
y su añoranza que revolotea
en torno a tu alma.

Sólo el ver su vestido, bella niña,
loca de amor te puso; y yo me alegro,
pues reprochóme un día Ciprogenia
misma que suelo

pedirle que me dé nuevos amores.
Eso es verdad, pero también deseo
que sepa que es constante entre nosotras
el sentimiento.

23.

Cada vez que te miro cara a cara
me parece que en nada comparable
eres a Hermione y a Helena la rubia,
si es permitido

equiparar a humanos con los dioses,
no me parece impropio el igualarte;
sábelo bien, tu corazón lo guarde;
todas mis penas

pueda olvidar; no vea ya la orilla
del Aqueronte, que el rocío baña,
mas la pradera en que la entera noche
juntas cantemos.

24 a.

Cuando a la edad lleguéis que ahora yo tengo,
recordaréis sin duda dulcemente
todo aquello que, siempre con vosotras,
de joven hice.

Fue bueno y bello cuanto allí gozamos;
la ciudad se llenó de nuestros coros;
de flores y perfumes rodeadas
amar supimos.

27.

A ti acudimos, madre de estas bellas
muchachas tan amadas por nosotras,
cuyo canto sonoro muchas veces
fue mi deleite.

También tú antaño fuiste tierna niña
que cantó con dulzura; de ello acuérdate
y amablemente este favor concédenos
que te pedimos.

Pues vamos a una boda, bien lo sabes;
salir deja en seguida a estas muchachas;
los dioses el servicio en que les honras
tengan en cuenta;

no hay camino ni fácil ni difícil
que a los mortales lleve al gran Olimpo,
pero el hacer felices a los hombres
a él nos acerca.

30 y 34.

Los astros que rodean a la hermosa
luna su brillo han de ocultar cuando ella
en su redonda plenitud la tierra
toda ilumina.

A su luz las muchachas hoy pasamos
la noche toda entera celebrando
tu amor y el de la novia que con violas
su pecho adorna.

Despiértate, muchacho, corre, trae
aquí a tus camaradas y que sea
nuestro sueño más corto que el del ave
de voz sonora.

31.

Que es igual a los dioses me parece
el hombre que a tu vera está sentado
y tu hablar dulce y risa silenciosa
oye de cerca;

ello hace que en mi pecho el corazón
se pare; porque, al verte solamente
un momento, la voz no me obedece
y se me traba

en silencio la lengua y un sutil
ardor corre debajo de mi piel,
no ven mis ojos, mis oídos zumban
y un sudor frío

mi cuerpo todo invade, y un temblor,
y me pongo más verde que la yerba
y creo enteramente que a morirme
voy en seguida.

Pero todo tendrás que soportarlo,
pues ha de ser así. Siempre supiste,
Safo, que al claro sol sucedería
la negra noche.


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Origen: Marcela Cantuária: “A globalização imperialista não entra em quarentena” – Philos

 

Marcela Cantuária: “A globalização imperialista não entra em quarentena”

América Latina, cortada por todos os cantos, aberta por todos os lados

Marcela Cantuária vive e trabalha no Rio de Janeiro. Desenvolve pinturas que entrelaçam imagens históricas advindas do universo da política a representações da cultura visual contemporânea. Parte de suas invenções pictóricas advém de sua pesquisa sobre as lutas travadas por mulheres ao redor do mundo, como a obra Sônia, que homenageia uma guerrilheira comunista ribeirinha morta por militares na região do Araguaia, durante o primeiro golpe militar do Brasil em 1964.

Frames de filmes, imagens midiáticas e jornalísticas, miscelâneas figurativas do inconsciente e registros fotográficos do cotidiano figuram corpos de mulheres, militares, paisagens em chamas, animais domésticos e feras selvagens nas telas de Marcela, integrados em planos cruzados e anacrônicos, circulares e confusos, como o sistema de rotatividade de imagens, típico das redes virtuais de comunicação, age em nossas mentes.

Suas obras elaboram narrativas de enfrentamentos à sociedade estruturada no machismo e na misoginia, e assim criam seus vocabulários cujas particularidades são coesas com seu processo criativo, com sua paleta cromática e com as articulações que surgem das camadas abertas e latentes de suas tintas. As influências se espalham em uma combinação curiosa, as obras são reconexões com fatos sociais recorrentemente diminuídos, apagados ou mal tratados pela história: a posição da mulher na sociedade, a luta de classes, a divisão de poderes, os estereótipos de gêneros e as disputas de sentidos políticos.

Marcela Cantuária
Filhas do vulcão/Mamá Dolores y Mamá Tránsito, Marcela Cantuária (2019), fotografia de Vicente de Mello.

Tenho a impressão, Marcela, de que os elementos de sua obra permanecem por pouco tempo na tela sem serem devolvidos como coisas, como objeto, como imagem, sem serem refletidos por quem os observa. É como se sua pintura devolvesse os elementos que a estruturam, de uma pintura que “vê pintura” e aceita que tem muita historicidade por trás dela. Que fala também desse ambiente onírico muito acertado, uma busca pelo encantamento, pela beleza da luta. Desafiando, de certo modo, o ambiente reflexivo de si, porque cabe tudo dentro de uma atmosfera onírica, cabe tudo lá dentro…

Sim, me pego sempre fazendo o exercício constante de expandir o universo dentro da pintura, criar arcos que atravessam o tempo histórico, tocando seus acontecimentos marcantes que até então acredito que não tenham sido pouco representados de forma sensível.. Assim entendendo o pensamento hegemônico de representatividade que vemos nos museus. Penso que a pintura seja uma boa forma para dar conta dessa historicidade e na medida que agrega cores, nuances, vibrações para certos registros, daí nesse ponto é onde acredito que nasça esse encantamento. Percebi, de uns tempos pra cá, que eu era bem carente de informação sobre as pessoas encantadas do Brasil profundo, da América Latina de uma forma geral, essa carência me moveu a mergulhar mais na pintura e na representação desses corpos políticos.

Deformar as linhas originais através do glitch é, em verdade, o desejo de interferir no passado? Projetando-o para uma novas realidades no tempo presente? O que você escolhe para encobrir e revelar? Dito isso, podemos refletir que seu trabalho também insiste em fazer com que falte alguma coisa em cada uma das pinturas?

Sim, uso o glitch como recurso pictórico justamente pra tecer outras narrativas, interromper cores, deformar continuidades. Até refletindo sobre a origem do glitch, que inicialmente não era através de aplicativos como temos hoje, e sim quando uma imagem digital tinha seu código em caracteres alterado ainda que minimamente e isso provocava uma grande distorção da imagem original. Acabei relacionando esse distúrbio na imagem em como as mensagens históricas são passadas adiante pra gente. Tudo, ao meu ver, é uma questão da imagem, busco tocar o lado mais profundo da realidade e sinto que esse lado é justamente a fronteira com ambientes oníricos, sonhos realistas. Sinceramente eu não tenho vontade de encobrir nada, sinto que há muitas narrativas que precisam ser reveladas, ampliar seu lugar de diálogo dentro da sociedade. A arte não está descolada, os momentos de visitação nos museus e galerias me são caríssimos, eu considero o clímax do trabalho, quando ele é destrinchado mais e mais e tocado pelos mais diversos olhares e as subjetividades de cada um. Uma pintura feita na rua, um mural, também é algo que desperta muito a curiosidade das pessoas, é a arte pública, feita em parceria normalmente por conta da larga escala, é coletiva e bem sucedida, acho o máximo, gostaria de ser convidada para pintar murais mais vezes. Então sobre encobrir x revelar, não acredito que as opções sejam opostas apesar de entender que quando escolho uma história implica em ignorar várias outras. Para mim, por exemplo, é mais interessante entrar na história da Margarida Alves, campesina, primeira sindicalista mulher, que implementou uma série de direitos humanos para o povo que vive e trabalha com a terra e, por fim, foi brutalmente assassinada; do que mergulhar na história do Bolsonaro. Eu pinto pra inspirar mudanças e não para conservar o status quo.

O que é esse ponto de partida no sentido de possibilidade infinita, de página em branco em que tudo pode caber, do vazio repleto de possibilidades? É também um ponto de chegada, fim, negação ou afirmação de que tudo já foi feito? Fico pensando no quanto seus elementos, por mais que já possam ter sido vistos, acabam por renascer por trás das camadas e cores, maximizando seus significados na pintura.

É essa infinidade de possibilidades que me faz pintar feito uma louca (risos). Os símbolos que uso, desde o elemento fogo, a água, o mato, furacões, panteras a espreita, até rostinhos mais conhecidos e o outros que foram deixados de lado, esses elementos estão sempre se flexibilizando de acordo com o assunto em questão da pintura. Eles soam inéditos porque cada composição é construída com um cuidado especial, são muitas camadas que sobreponho no photoshop. Busco não criar muitos hábitos com a técnica, tipo fórmulas, sabe. Eventualmente existem fatos que naturalmente maximizam os recortes. Tipo, uma cor neon ao lado de um cinza opaco vibra muito mais, ou uma figura numa escala muito maior do restante das outras figuras expostas. Acredito que o conceito e a técnica se ajudam nesse sentido, fazendo da impossibilidade uma probabilidade.

Tudo que é sólido desmancha no ar, Marcela Cantuária (2018), fotografia de Vicente de Mello.

São muitas as questões a serem debatidas a partir da sua obra, o que justifica, algumas vezes, a falta de um ponto focal nas suas pinturas, apresentando elementos diversos que narram histórias próprias e carregam, cada um deles, significações e cosmovisões distintas. Uma espécie de disputa entre narrativas pequenas e um contexto maior da tela inteira. Como é pensar essas pequenas histórias que se inserem uma a uma e reverberam suas cores – até mesmo saturadas -, na tela?

Acredito que essa impressão de não sentir um ponto focal definido vem do pensamento de pluralidade, entender que somos muitas. Em uma das pesquisas que desenvolvo, chamada Mátria Livre/Guerrilheiras, busco desenrolar a narrativa de cada lutadora em questão. Nas escalas maiores, normalmente os assuntos são mais abrangentes para dar conta do formato maior, entende? Como em Larga noche de los 500 años, exposta na galeria A Gentil Carioca no final de 2019. Nela dá pra ver uma constelação de pessoas, ambientes e momentos distintos… Para mim, as pequenas histórias são tão grandes quanto as figuras maiores e agora, conversando contigo, me veio o texto “Somos um Mar de foguinhos” do Eduardo Galeano, que eu amo. São essas contra-narrativas que tornaram nosso momento presente tão rico e significativo.

Tenho por mim que sua pintura se interessa em questionar uma pessoa, ao instaurar nela uma violência, como fazer com que ela consiga, de fato, assaltar o corpo do espectador. Assim como faz com a alegoria ali demonstrada, atingir o grau nervoso do mente… De onde vem o gesto da pintura?

Confesso que só fui saber desse “assalto ao espectador” depois da minha primeira exposição individual grande, no Centro Municipal de Arte Hélio Oiticica, em 2019, onde reuni 60 telas. Porque até então as obras circulavam principalmente no meu instagram e pros frequentadores da minha casa-ateliê. O gesto da pintura e suas alegorias vem do sentimento pela justiça social munida de um conteúdo simbólico que pode ser lido por qualquer pessoa… Considero esses símbolos, que já falei anteriormente, universais; o que facilita o acesso e a fruição ao gesto pictórico.

E desse vasto conjunto de alegorias e símbolos de suas obras, quais os aspectos que nelas se repetem e por quê?

Entendo que o conjunto de alegorias trabalhadas tem um tempo de maturação na pesquisa. Eu gosto de revirar o assunto da noite, por exemplo, do sentido lunar e afetivo das representações, criar paralelos entre pessoas e o brilho das estrelas na escuridão. A repetição de certos elementos surge para dar continuidade numa fala que eu julgo que mereça ser repetida de formas diferentes até ser compreendida, sabe? Existe um cuidado ao tecer as composições e suas mensagens que vivem dentro delas, inevitavelmente a chave vira e a alegoria muda, mas é aquilo, leva um tempo de pesquisa e maturação… No caso das cores, percebo que a paleta frenética foi sempre muito presente no meu trabalho, isso se dá porque eu quero falar sobre a vida. E a vida vibra em muitas cores e metáforas, não quero negar a vida no meu trabalho.

Procissão no Sul global, Marcela Cantuária (2019), fotografia Pedro Agilson.

Seus títulos também me chamam atenção, como em Voltarei e serei milhões, da série Mátria Livre, num quadro que revela a vereadora Marielle Franco (brutalmente assassinada em 2018 pelas milícias governamentais do Rio de Janeiro), erguendo a cabeça do então governador Wilson Witzel em uma lança. Cabe também ressaltar a referência às panteras negras, representadas na figura da pantera com ar atencioso. De que lugar parte a sua pesquisa iconográfica?

A pesquisa para todas as composições reflete o meu posicionamento político, que é marxista ecossocialista. Associar a Marielle ao partido dos panteras negras fez muito sentido pra mim, porque encurta a distância tão opressora entre a América do Norte e América do Sul, erguida com o muro quilométrico de Trump, regada por exploração e preconceito aos que vivem no sul global. Entendo que meu campo de interesse gravita no sul global, porém, geograficamente, o lugar principal da minha pesquisa iconográfica não existe, porque quando falamos de luta contra a hegemonia capitalista a gente entende que ela aconteceu e acontece no mundo inteiro, logo meu interesse iconográfico circula pelo mundo. Vai desde o desejo de entender melhor a Leila Khaled, guerreira palestina, até a resistência das mães de maio, na argentina. E como você falou no início, um campo infinito de possibilidades e que bom que elas existem!

Podemos dizer que a sua pintura reeduca, de alguma maneira, os olhos em relação aos objetos, em relação às coisas que circulam nas esferas amplas da cultura e da crítica social?

Se você sente que sim, fico feliz. Meu intuito maior com a pintura, além de sentir o prazer imenso que tenho na alquimia do ofício em si, é fazer dela um poderoso instrumento pedagógico para a luta. Acho muito importante o exercício da mediação nas galerias principalmente, porque são espaços comerciais que perigam muito em esvaziar o sentido do trabalho. Enfim, para reeducar o olhar é necessário muito engajamento e organização entre os agentes da arte, cultura e educação. Promover mesas de debate, levar grupos socialmente marginalizados pro centro das conversas, dissolver todas as fronteiras que isolam a arte dos indivíduos que partilham do seu momento histórico de produção.

Matisse disse uma vez que queria fazer uma pintura para o trabalhador chegar em casa do trabalho, olhar e descansar. Qual o lugar da sensibilidade da sua arte? Do olhar de fora, ela não me parece interessada no mundo das imagens de entretenimento. É mais uma vontade de problematizar o próprio sentido do existir da pintura?

O lugar da sensibilidade pra mim vai um pouco além da contemplação, apesar de achar muito bonito esse pensamento do Matisse. Acredito na força transformadora das imagens, como a gente se transforma e se deixa invadir, emocionar por elas enquanto a imagem em si permanece imóvel, distante e às vezes enigmática. Quando um grupo de crianças visita uma exposição, pode ter certeza que algum detalhe específico vai invadir a retina delas a ponto de refletir em pensamento e falas. Dei as crianças como exemplo porque elas têm menos amarras sociais, menos vergonha de expor em voz alta suas visões, mas entendo que qualquer indivíduo está aberto ao sensível, não à toa a gente se afeta tanto vivendo. Acredito que esse tempo de problematizar a existência da pintura foi superado, a pintura é uma linguagem artística como qualquer outra, a diferença é que de algumas décadas pra cá outras linguagens foram devidamente legitimadas enquanto arte.

Individual e universal, Marcela Cantuária (2019), fotografia de Vicente de Mello.

É um gesto desestabilizador? Me parece que ali na tela, você instaura um momento de reverência e fuga para a austeridade da discussão, com alguma coisa que causa um desconforto, que não caberia ou que não se esperava estar ali…

Sem dúvidas é desestabilizador, até porque eu busco algumas rupturas nas formas trabalhadas, paisagens dentro de pessoas, pessoas voando sobre aves rosas, incêndios que não queimam, todo o universo que dialoga com o impossível e se concretiza na pintura. Mais uma vez a técnica reflete o conceito.

O que é a força simbólica de elementos cotidianos, como facas, arcos, flechas, pombas, que se combinam com representações femininas importantes como mulheres indígenas, guerrilheiras, a própria Marielle Franco já citada, Nise da Silveira..?

Acho que a simbologia ajuda a desmentir certas afirmações. Devolve a força e assertividade dessas mulheres. Além de ocupar outros mundos possíveis, a realidade está desencantada, me sinto frustrada e sei que esse sentimento não é só meu. A combinação dos símbolos me presenteia com uma magia que julgo necessária pra gente se reencantar e traçar novos horizontes.

E de sua padroeira Frida Kahlo, um ícone da representatividade da cultura latina. Quais os anseios de Frida que lhe “atormentam” ou pairam sobre si para a construção da sua obra?

Frida teve uma dimensão política muito larga, foi filiada ao Partido Comunista, marxista fervorosa e isso a Globo não mostra! (risos). Imagino que nossa angústia em comum seria ter nossa obra esvaziada do sentido político. Apesar de todas as afinidades e comparações, de todas as obras que pintei, posso dizer que 3 delas, no máximo, foram autorretratos. Entendo que era um outro tempo de se conceber e construir imagens para a pintura. Uso minha própria imagem quando quero construir alguma composição e não encontro figuras na internet na exata posição que imaginei. Sinto que quando olho a tela em branco, ela reflete o mundo e não a minha imagem.

Falar de Frida é refletir sobre a dor, perda, resistência, a Revolução Mexicana, os movimentos ditatoriais na América Latina. Sua arte expressa e revela, aos olhares mais atentos, a denúncia dos crimes, a legitimação das lutas, as sombras do fascismo que se arrastam até os dias de hoje. O que fazer para alcançarmos a nossa tão sonhada democratização da democracia?

Acredito que o primeiro passo para democratização da democracia seja horizontalizando radicalmente o acesso à educação, à história não-oficial (incluindo os desaparecimentos forçados de ontem e de hoje), alimentação e mobilidade. É muito estranho ainda protestar por isso, não é?
O nosso modelo de democracia falhou com os negros, mulheres, comunidade LGBTQI+, e sobretudo com os pobres, porque a caneta da justiça canta pra quem tem o dinheiro pra pagar. Mas falando na qualidade de pintora, acredito que a democratização do acesso à arte e a cultura é urgente, e isso pode ser viabilizado através de mais apoio aos artistas, mais editais de fomento à arte pública, as ações, pinturas, instalações, performances na rua, sabe?

Gigantes pela própria natureza, da série Mátria Livre, Marcela Cantuária (2019), fotografia de Vicente de Mello.

É uma linha tênue entre utopia e mundo real?

Tem uma materialidade bem cruel na linha que separa a utopia do mundo real. Ao passo que ninguém levanta da cama sem ter um sonho que persiste na imaginação. Como compreendo o socialismo científico como a única forma possível de transformação da realidade, acredito que essa linha-fronteira pode ser posta a baixo, com força, engajamento e organização entre os corpos que resistem. Ainda assim, pensando num contexto pós-revolucionário, imagino que a utopia estará presente ainda, mas não sei que forma ela assumiria, uma vez que o bem-estar social seria atingido. Tô divagando, longe de ser um oráculo, ok? (risos). A pintura – a arte de maneira geral – me serve como um atalho entre a utopia e o mundo real, mas aí eu falo de um lugar subjetivo, artístico. Mais uma vez eu vou citar Galeano aqui (risos): “A utopia está lá no horizonte. Me aproximo dois passos, ela se afasta dois passos. Caminho dez passos e horizonte corre dez passos. Por mais que eu caminhe, jamais alcançarei. Para que serve a utopia? Serve para isso: para que eu não deixe de caminhar”.

Certa vez a pintora Tarsila do Amaral pediu para que sua gravurista e amiga, a argentina Pérez Sola; pegasse um trem e viajasse de um canto a outro observando a cor local da cidade de São Paulo, para assim entender o que ela [Pérez] deveria destacar e trabalhar na impressão de suas gravuras. Os trilhos e caminho do trem se aproximam de você em suas idas e vindas desde o bairro do Grajaú. Quais as cores locais que são vistas e nem sempre percebidas no seu trajeto-percurso estético na cidade? Como esses elementos adentram sua criação?

O deslocamento de trem me remete as idas a casa de minha mãe, que mora em Conrado, 3º distrito do município de Miguel Pereira, próximo de Japeri. Os trilhos me atentam para um atravessamento que chega ao fim do perímetro urbano, me leva pra esse lugar de afeto, acolhimento e nutrição da terra. Acho que nesse sentido figurado, minha mente fica entre as viagens de trem e hologramas, passado e futuro. Mas sobre as cores… é bem comum eu ouvir de pessoas que o trabalho flerta muito com experiências de rituais com Ayahuasca. Eu não posso confirmar essa máxima porque nunca participei de nenhum ritual parecido, mas entendo que as cores tendem a refletir o que está na natureza, selvagem e livre.

Dama de Copas, Marcela Cantuária (2019), fotografia de Vicente de Mello.

Existe uma preocupação com uma tarefa histórica no seu trabalho. Parece-me que, em sua obra, a tela insiste em se perguntar a que ela vem, o que ela está fazendo. É uma vontade de estar no tempo presente, no seu interesse por uma situação contemporânea, do olhar para as imagens que nos circundam agora?

Sim, sinto esse compromisso em buscar sentidos através da história, lincar pontos de convergência entre datas, quebrar a linearidade cronológica óbvia. Estar no tempo presente acho que é o maior desafio para quem foi criado no mundo ocidental, nesse sentido a pintura me ajuda a trazer para cena essa elasticidade do tempo passado e projeções de futuro… Percebo que o trabalho está mais nesse lugar de revisitar a história recente criando analogias com as crises que lidamos hoje.

Nesse sentido e pensando nas imagens e espaços que te margeiam durante o seu isolamento social, o que de você transpassa nesses tempos pandêmicos para a tela?

Acredito que o repertório de imagens acaba tomando impulso nesse fundo de poço, sabe… Existe um tempo de gestação das pinturas, sinto que neste período de isolamento, a produção desacelerou um pouco, momento de introspecção profunda. Mas o que eu tô produzindo atualmente é uma série de 45 pinturas chamada Urutu, inspirada nas expressões presentes na música, poesia e cultura brasileira. A reprodução delas servirão como um oráculo de cartas em breve. Esse projeto me anima porque sinto que o tom oracular das imagens é menos uma profecia e mais uma ferramenta de pré-figuração de horizontes. É curioso porque eu comecei a série ano passado e acabei intercalando com outros acontecimentos, como a produção para exposição individual na Gentil Carioca, mudança de casa-ateliê, e agora, em tempos pandêmicos onde o país se encontra sem nenhum projeto para combater a crise, pude retomar esses trabalhos. O entorno não é inspirador mas eu me esforço pra abrir os poros revisitando nossa expressividade nacional através desse trabalho, que é muito mais plural em saberes do que se os falsos patriotas no poder pregam.

E quais são suas ideias para pensar um futuro num mundo pós-pandêmico, globalizado e ainda neoliberal?

É engraçado que durante a pandemia a globalização imperialista não entra em quarentena. Em pensar que nesse momento o governo norte americano oferece 15 milhões de dólares pela cabeça do presidente da Venezuela, Nicolás Maduro, resultando em literais invasões para capturar o presidente eleito. Sinceramente, a única ideia de futuro urgente que me vem na cabeça num mundo pós pandêmico é destruir o fascismo, a produtividade capitalista, nada novo sob o sol…

Banho de sangue, Marcela Cantuária (2019), fotografia de Vicente de Mello.

Marcela Cantuária é bacharel em Pintura pela Escola de Belas Artes da UFRJ. Em 2020, foi convidada a participar da residência FountainHead, em Miami, nos EUA; e também para uma exposição no Museu Instituto de América, na Espanha. Em 2019 abriu, na galeria A Gentil Carioca, a individual “La Larga Noche de los 500 años”, mesmo ano em que realizou “Suturar Libertar” no Centro Municipal de Arte Helio Oiticica e participou das coletivas “Histórias Feministas”, no MASP e “Estratégias do Feminino” no Farol Santander em Porto Alegre, e das residências PAOS GDL no México e Kaaysa em São Paulo. Integra os acervos do Museu da Maré e do Museu de Arte de São Paulo. Marcela é militante da organizaçao Brigadas Populares.

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