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Archive for 23 enero 2014

Poemas de Máximo Estrella y otros esperpentos, por Jorge Luis Estrella y Máximo Ballester.

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Los autores

Jorge Luis Estrella nació en Zárate en 1944, vivió desde los 14 años en Villa Carlos Paz y desde 1973 reside en la ciudad de Buenos Aires. Es Licenciado en Literaturas Modernas. Como poeta compartió muchas antologías y en 2010 publicó el libro “Menú Ejecutivo”. Internet y los Cafés Literarios le han proporcionado una excelente forma de difundir sus textos. Perteneció a los grupos “Fundación Argentina para la Poesía”, “La luna que” y “Gente de Lunes”. Como dramaturgo estrenó “La pulga”, “Me sobreseyeron”, “Madremagnum” y “Te prohíbo llorar” en colaboración con Graciela Licciardi.

Máximo Ballester nació en San Fernando, Buenos Aires, en 1964. Vive en San Isidro. Participó en varias antologías y desde 2006 publica sus poemas en el blog Musas Extraviadas. Sus libros editados son: Disfraz al agua (1998), Musas Extraviadas (2008), En la orilla (2009) y Poemas de autoayuda y aforismos para morir mejor (2011).

Máximo Estrella por JLE

PUERTO DESPIERTO

A la hora en que las aves duermen
con la elegancia que las caracteriza
llegué a Puerto Despierto
y colgué en el aire algunos cuadros de Quinquela.
Los pescadores hablaban con los peces
advirtiéndoles de la terrible trampa que es el anzuelo
y me entretuve en mirar dos o tres recuerdos
que sobrevolaban la mente de un suicida.
Una anciana que estaba por ahí de picnic
me alcanzó un mate
pero yo le dije que no sabía jugar al ajedrez
y ella emitió una risa clara y buena.
Una villa miseria bailaba en la otra cuadra
por un sueño perdido
y una radio vomitaba partidos de fútbol
con goles que se ahogaban en el agua amarga.
Los borrachos y los pecadores iban y venían
dando tumbos de vicio y de lujuria.
La soledad paseaba desprevenida por el muelle.
De pronto, llegó la policía
y se llevó presa a una nube que amenazaba lluvia.
Yo me quedé mirando cómo las mariposas
tomaban sol en la rambla junto a las gaviotas.

TODOS LOS CUERVOS, MI CUERVO

Mi cuervo no es el de Poe.
Ni el de Raymond Carver, que decía que su cuervo
no era el de Ted Hughes ni el de Galway, Frost,
Pasternak y Lorca; ni ninguno de los cuervos de Homero.
Mi cuervo no se posa en una verde rama
y no hay ventanas por donde lo pueda ver. Él simplemente
transita las espigas del aire.
Mi cuervo trata de las cosas del más allá, se disuelve
en sombras, y carga con mi conciencia como con un cadáver.
Mi cuervo es el portero de la muerte dulce.
Mi cuervo es un señor de arena que chorrea melancolía.

EL HOMBRE ARTIFICIAL Y EL HOMBRE IMAGINARIO

A orillas de un lago artificial
hay un hombre artificial que mira peces artificiales.
Tiene una caña de pescar artificial
y un sombrero de cuero artificial que lo resguarda
del sol artificial del verano. El hombre artificial
pasa las horas artificiales con sus acontecimientos
artificiales en un clima artificial y sereno.
Una tarde artificial de enero, el hombre artificial
se encuentra con el hombre imaginario de Nicanor Parra,
que le dice que vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios, a la orilla de un río imaginario.
–Yo practico la pesca artificial –dijo el hombre artificial.
–Y yo la pesca imaginaria –dijo el hombre imaginario.
Luego de hablar de bueyes perdidos, artificiales e imaginarios,
los hombres entablan una conversación más profunda
aunque artificial e imaginaria. El hombre imaginario
le confiesa al hombre artificial que en las noches
de luna imaginaria sueña con una mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario y que aún sentía por ella
el mismo dolor y placer imaginarios.
–Eso es porque nunca tuvo usted una mujer artificial –dijo
el hombre artificial.
–No, pero me imagino –dijo el hombre imaginario.
Y en ese instante, el hombre imaginario y el hombre artificial
ven cómo baja por el camino de una ladera invisible
al hombre invisible de H.G. Wells.
–Debe ser mi imaginación –dijo el hombre artificial.
–Es lo más real que he visto en años –dijo el hombre imaginario.

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Joseph E. Stiglitz pours cold water on rosy projections of faster recovery in Europe and the US. – Project Syndicate.

 

Photo of Joseph E. Stiglitz

NUEVA YORK – La economía recibe a menudo el mote de «ciencia lúgubre» y durante la última media década ha honrado firmemente su reputación en las economías avanzadas. Desafortunadamente, el año próximo no traerá alivio.

El PBI per cápita real (ajustado por inflación) en Francia, Grecia, Italia, España, el Reino Unido y Estados Unidos es menor que antes de la Gran Recesión. De hecho, el PBI per cápita griego cayó casi el 25 % desde 2008.

Hay unas pocas excepciones: Después de más de dos décadas, la economía japonesa parece estar experimentando un giro bajo el gobierno del primer ministro Shinzo Abe, pero, con la herencia de deflación que se acumula desde la década de 1990, el camino de regreso será largo. El PBI real per cápita alemán fue mayor en 2012 que en 2007, aunque un aumento del 3,9 % en cinco años no es algo de lo que se pueda alardear demasiado.

En otras partes, sin embargo, las cosas son verdaderamente lúgubres: el desempleo se mantiene testarudamente alto en la zona del euro y la tasa de desempleo de largo plazo en EE. UU. aún excede por mucho sus niveles previos a la recesión.

Parece que el crecimiento volverá este año a Europa, aunque con tasas verdaderamente anémicas: el Fondo Monetario Internacional proyecta un aumento anual del producto del 1 %. De hecho, los pronósticos del FMI han resultado excesivamente optimistas una y otra vez: el Fondo predijo un crecimiento del 0,2 % para la zona del euro en 2013, cuando probablemente el resultado sea una contracción del 0,4 %; y un crecimiento del 2,1 % para EE. UU., que parece haber resultado más próximo al 1,6 %.

Con los líderes europeos comprometidos con la austeridad y moviéndose a ritmo glacial para ocuparse de los problemas estructurales debidos a los errores de diseño institucional de la zona del euro, no sorprende que las perspectivas sean tan lóbregas para el continente.

Pero, del otro lado del Atlántico hay motivos para un silencioso optimismo. Los datos revisados para EE. UU. indican que su PBI real creció a una tasa anual del 4,1 % durante el tercer trimestre de 2013, al tiempo que la tasa de interés finalmente llegó al 7 % en noviembre: su menor nivel en cinco años. Media década de escasa construcción se ha ocupado en gran medida del exceso de edificación que se produjo durante la burbuja inmobiliaria. El desarrollo de vastas reservas de energía de pizarra (shale) dio a Estados Unidos un impulso en dirección a su tan ansiada meta de independencia energética y redujo los precios del gas a mínimos récord, lo que permitió un atisbo de reanimación de la producción manufacturera. Y la bonanza del sector de alta tecnología se ha convertido en la envidia del resto del mundo.

Aún más importante es que un mínimo de sanidad se ha incorporado al proceso político estadounidense. Los recortes presupuestarios automáticos –que redujeron el crecimiento de 2013 hasta en 1,75 puntos porcentuales respecto de lo que hubiera sido sin ellos– continúan, pero de manera mucho más atenuada. Además, la curva de costos de atención sanitaria –una importante fuente de déficits fiscales en el largo plazo– ha cedido. Ya la Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que el gasto en Medicare y Medicaid (los programas gubernamentales de atención sanitaria para ancianos y pobres, respectivamente) para 2020 estará aproximadamente el 15 % por debajo del nivel proyectado en 2010.

Es posible, e incluso probable, que el crecimiento estadounidense en 2014 sea lo suficientemente rápido como para crear más puestos de trabajo de los necesarios para los nuevos ingresantes a la fuerza laboral. Como mínimo, debiera caer la enorme cantidad (aproximadamente 22 millones) de quienes desean un empleo de tiempo completo y no han podido encontrarlo.

Pero debemos poner freno a nuestra euforia. Una cantidad desproporcionada de los puestos de trabajo que están siendo creados son de baja remuneración, tal es así que el ingreso mediano (el de quienes se encuentran en el medio) continúa disminuyendo. Para la mayoría de los estadounidenses no hay recuperación: el 95 % de los beneficios va al 1 % más rico.

Incluso antes de la recesión, el capitalismo al estilo estadounidense no funcionaba para una gran parte de la población. La recesión solo puso más al descubierto sus asperezas. La mediana del ingreso (ajustada por inflación) aún es menor que en 1989, casi un cuarto de siglo atrás; y la mediana del ingreso de los hombres es menor que hace cuatro décadas.

El nuevo problema estadounidense es el desempleo de largo plazo, que afecta a casi el 40 % de los desempleados, sumado a uno de los sistemas de seguro contra el desempleo más pobres entre los países avanzados, con beneficios que habitualmente finalizan a las 26 semanas. Durante las depresiones, el Congreso estadounidense extiende esos beneficios y reconoce que la situación de los desempleados no es tal porque no buscan empleo, sino porque no hay empleos que encontrar. Pero ahora los congresistas republicanos se rehúsan a adaptar el sistema de desempleo a esta realidad. Con el receso por los feriados, el Congreso entregó al desempleo de largo plazo el equivalente a un telegrama de despido: a inicios de 2014, los casi 1,3 millones de estadounidenses que perdieron sus beneficios de desempleo en diciembre quedaron abandonados a su suerte. Feliz Año Nuevo.

Mientras tanto, uno de los principales motivos por los que actualmente la tasa de desempleo estadounidense es tan baja es que muchas personas han abandonado la fuerza laboral. La participación en la fuerza de trabajo se encuentra en niveles que no se veían desde hace más de tres décadas. Algunos dicen que esto refleja en gran medida la demografía: una mayor porción de la población en edad laboral tiene más de 50 años de edad y la participación en la fuerza de trabajo siempre ha sido menor entre este grupo que en cohortes más jóvenes.

Pero esto simplemente cambia el problema: la economía estadounidense nunca fue buena para reentrenar a sus trabajadores. Los trabajadores estadounidenses son considerados productos básicos descartables, se los deja de lado si no pueden mantenerse al día con los cambios tecnológicos y el mercado. La diferencia ahora es que estos trabajadores ya no constituyen una pequeña fracción de la población.

Nada de esto es inevitable. Es el resultado de malas políticas económicas e incluso peores políticas sociales, que desperdician el recurso más valioso del país –su talento humano– y causan inmenso sufrimiento a las personas afectadas y sus familias. Ellos desean trabajar, pero el sistema económico de EE. UU. les ha fallado.

Así que, con el Gran Malestar que continuará en Europa en 2014 y la recuperación en EE. UU. que excluirá a todos excepto a los más ricos, considérenme lúgubre. A ambos lados del Atlántico, las economías de mercado han fallado a la mayoría de sus ciudadanos. ¿Cuánto tiempo más se puede seguir así?


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‘Las marcas del tiempo’ de Manuel Sierra.

Manuel Sierra y Pedro Piedras durante la inauguración. Foto: L. Fraile.

Por LAURA FRAILE
últimoCero.com

El inconfundible interior de un Cafetín por donde asoman un suelo ajedrezado y dos mesas de mármol (una de ellas, con un libro abierto y una copa de vino a medias). Las sillas del Minuto, otro histórico bar vallisoletano donde poder tomar un café mirando el tránsito de los paseantes camino de la calle Macías Picavea. Una habitación por donde surge un edredón de cuadros de colores, un pajarero con esos recurrentes pájaros tricolores que tanto le gustan a Sierra, un domador de circo sujetando a un caballo azul de mirada triste, un violinista de chaqueta roja, el cuerpo desnudo de una morena de labios rojos, una fábrica, un riachuelo, un bosque del que sólo podemos observar unos troncos estilizados de color malva… He aquí algunos ejemplos de la treintena de obras que forman parte de `Las marcas del tiempo´, la última exposición de Manuel Sierra.

La muestra se inauguraba este viernes a última hora de la tarde en la galería de arte La Maleta (c/Norte s/n) ante un nutrido grupo de amigos. Uno de ellos era Pedro Piedras, quien dedicó unas palabras a este artista para presentar su exposición. “Él es el autor sobre el que más memoria visual y sentimental hay en esta ciudad. En esta exposición se recogen dos líneas de trabajo. Por un lado está la del combate y la de las intervenciones en la calle, en los murales o en los carteles. En esta línea están las maletas, que son unos pequeños retablos que al abrirse recogen un retrato del horror, de la opresión y de la guerra, pero también los murales como el que aún puede verse en la calle Juan Mambrilla, el de la Alegría de la República. La otra línea es la lírica, que es la de un artista que ha acostumbrado a nuestra vista a su estilo. Todos hemos vivido muy cerca de ese trazo que, en el fondo, nos ha transformado la mirada. Es la línea de las casas del agua, de los panes y las jarras, de los pájaros… lo cual ha generado un filtro fascinante que nos ha permitido ver la realidad de una manera que apela a la memoria”, explicaba Pedro.

Uno de los cuadros de la exposición. Foto: Laura Fraile.

Uno de los cuadros de la exposición. Foto: Laura Fraile.

“Los cuadros de Manuel Sierra están hechos desde una perspectiva utópica. No son imágenes para representar algo, sino para tener una idea del mundo en el que nos gustaría vivir. Todos sus cuadros tienen siempre un resto que entronca con una parte de combate y oscuridad, con algo sombrío que te da la sensación de estar viendo una habitación en la que nunca hay nadie pero en la que siempre se percibe la presencia de alguien, aunque esto sea a través de su ausencia”, continuaba Pedro más tarde.

La exposición, que reúne obras más abstractas de su primera etapa como artista y otras más recientes de carácter figurativo, constituye una buena muestra de una vida dedicada al arte de un humilde y gran pintor que esta tarde reconocía que cada cuadro sigue siendo un reto para él. “Nunca sé si voy a lograr acabar un cuadro. La pintura es la que te va diciendo cosas mientras estás ligándotela. Mientras haces los cuadros ésta te va contando lo que tienes que hacer pero también lo que tienes que excluir. Después llega un momento en el que decides acabar el cuadro, que es cuando te llega la impaciencia para empezar el siguiente”, reconocía Sierra.

“Yo pinto tanto el paraíso como el infierno. El paraíso son los cafés, los desnudos o los paisajes, que son los lugares a los que puedo escapar de la ira de los tiempos y donde puedo tomar aliento para volver a salir a la calle. El infierno es la brutalidad en la que estamos metidos, que aparece representada por ejemplo en las maletas kosovares”, concluía este artista, que durante este mes (aunque sólo hasta el 16 de enero) está mostrando en el cine Broadway una segunda exposición llamada `Trece tazones de leche´.

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CIS: ¿un electorado bipolar?

CIS: ¿un electorado bipolar?Posted on enero 10, 2014El último Barómetro del CIS, el de diciembre, recientemente publicado, coloca a la corrupción (37,6%) como segundo problema tras el paro (77%).  Y, también, parece mostrar un comportamiento del electorado cuasi bipolar: es mayoritariamente de izquierdas, pero en las urnas gana la derecha. Trataré de explicarlo.Respecto al primero de los temas, la cosa cambia sustancialmente cuando se pregunta por los problemas que afectan personalmente a los entrevistados: el paro desciende al 47,7%, la corrupción al 10,9%, por detrás de los problemas económicos (28,3%) y en porcentajes similares a la sanidad (10,4%).Con relación al segundo de los asuntos me llama mucho la atención el posicionamiento de la muestra respecto a la escala izquierda-derecha, planteada de cero a diez, con once opciones, en la que cero sería la posición más radical de izquierdas y diez la más extrema en las derechas.La puntuación media que arroja el estudio es de un 4,55, es decir, podía ser calificada de izquierda moderada. Las posiciones más izquierdistas, 01 y 02 aglutinan al 7,8% de los encuestados; mientras que las más derechistas, 09 y 10, sólo lo hacen con un 1,1%.Izquierda Por otra parte, el conjunto de la izquierda, 01 a 04, suma el 32,5% (por cierto, cinco puntos menos que en septiembre de 2012), mientras que el conjunto de la derecha, 07 a 10, apenas llega al 9,6% (3,4 menos que en septiembre de 2012), quedando un espacio ‘centrista’, 05 y 06, del 28,9%, pero del cual un 20,9% sería centroizquierda y un 8,0% centroderecha.Como pueden observar, esto casa bien poco con los resultados de las elecciones de noviembre de 2011 y con lo que la práctica totalidad de las encuestas señalan: el mantenimiento del PP como primera fuerza política en el conjunto de España; y el hecho de que, hoy por hoy y pese a las crueles políticas conservadoras, PSOE e IU no sumen para un posible Gobierno alternativo, ni siquiera incorporando el apoyo de los nacionalismos de izquierda.Tampoco se entendería, con esos datos, que el PP tras la derechista reforma laboral o los brutales recortes en educación, sanidad y dependencia, profundice radicalmente en sus políticas más ultraconservadoras, en asuntos como la contrarreforma de la legislación sobre la interrupción voluntaria del embarazo o la ley de (in)seguridad ciudadana, cuando el presunto electorado de extrema derecha apenas pasa del 1%, y no trate de garantizar o mejorar posiciones entre los votantes más moderados.Aunque cabe recordar que en otro estudio del CIS se ofrecían datos, cuanto menos curiosos, del posicionamiento ideológico personal de los votantes de cada formación política. El 89,6% de IU se considera de izquierdas, cifra que baja hasta el 69% entre los votantes del PSOE y al 29% entre los de CiU. El centrismo acoge a gente de todos lados, con prevalencia de CiU (58,1%), UPyD (57,7%) y PP (42,9%). Y en la derecha se ubican el 37,9% de los del PP y el 8,5% de los de UPyD; y hay un 6,5% de ‘centristas’ que vota IU. Globalmente, el votante más de derechas es, con diferencia, el del PP; y UPyD aparece en segundo lugar con un perfil ligeramente más conservador que el de CiU, que parece tener la capacidad de pescar votos en todos los caladeros.SilencioPero puestos a buscar causas de esa aparente bipolaridad posicionamiento político/decisión electoral, resulta interesante entrar a mirar los porcentajes de los que no se manifiestan. Y no es pequeño. En efecto, un 13,3% de los encuestados por el CIS no sabe y un 15,9% no contesta respecto a su posicionamiento ideológico. Lo que suma un silente 29,2%, dato más que relevante. En septiembre de 2012 este dato era sensiblemente inferior, del 19,4%.Pero también, posiblemente, no existe un traslado automático de ese reconocido posicionamiento izquierda/derecha a la hora de tomar la decisión de acudir o no a las urnas.Al respecto recuerdo que un estudio anterior del CIS señalaba que el 61,6% de los que aseguraba haber votado nulo en las últimas elecciones generales se reconocía de izquierdas, un 23,1% de los más de 317.000 que eligieron esta opción se ubicaba en el centro y 0% en la derecha; el resto, no sabe/no contesta.Algo similar sucede con los que votaron en blanco el 20-N, más de 333.000, un 17,9% se ubicaba en la izquierda, un 34,3% en posiciones de centro y un 4,5% en la derecha. Y la abstención también perjudicó más a las posiciones progresistas: 19,8% en la izquierda, frente al 26,6% de centristas y el 6,4% de derechas.EspantadaEn contra del repetido mantra que señala que el electorado centrista es el que decide las mayorías parlamentarias y el partido del Gobierno, tengo la impresión de que es la mayor  o menor movilización del votante de izquierdas el factor clave; y que en noviembre de 2011, por múltiples razones, en las que el PSOE tiene una cuota de responsabilidad alta, pero no exclusiva, su masiva espantada de las urnas facilitó la actual y aplastante mayoría absoluta del PP y sus nefastas consecuencias políticas, económicas y sociales.Y la historia, mucho me temo, si no se producen profundos cambios,  puede volver a repetirse en 2015.

vía CIS: ¿un electorado bipolar?.

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