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AGENDA – La Central – Barcelona – 2016

Origen: AGENDA – La Central – Barcelona – 2016

 

Ciclo de recitales de poesía que pretende apoyar el género. Queremos ser parte del diálogo poético que hay en Madrid.

Ideado a partir de la metáfora de la sangre como tinta, queremos reflexionar sobre esta opción de vida inevitable que es la lectura y la escritura, hablar de representación y posición en el arte, trazar una mirada crítica sobre la realidad, intentar intervenir en ella.
Dos veces al año vamos a reunir a un buen número de poetas, cuyo lenguaje y discurso es sólido y está aportando mucho a la construcción de un mapa poético de calidad e innovación en el territorio español.
Alejándonos de las categorías que usa la crítica literaria sobre el hecho poético (poesía de la experiencia, poesía social, existencial, del silencio, y un largo etc.), nos gustaría contribuir a que la poesía esté en la calle, cediendo el espacio más lúdico de nuestra librería en Madrid, el Garito, para celebrar la palabra.

En esta nueva edición de Tinta roja, contaremos con el trabajo poético de Olvido García Valdés y Carlos Bueno. Ambas, desde distintas posiciones,  fragmentan su pensamiento en pos de una bella verdad que sólo existe en el simulacro de lo real. Minke Wang Tang por el contrario, en vez de tejer, tergiversa un idioma -el español-, que le es medio propio y medio ajeno -origen chino-, mientras juega, revienta e intenta. ¿Y Mercedes Cebrián, qué nos traerá? Narradora, ha probado la poesía en 2006 con ‘Mercado Común’, donde realidad cotidiana devenía en terminología  sociopolítica y su posterior caída poética… Sandra Santana y Julián Pacomio ensancharán canales con su poesia expandida en una sesión donde la música la ponen Marga Campos y Jose David Díaz. Y por último en la sesión de ‘Políticas de la Palabra’: Carlos Piera romperá márgenes mentales a través de su posición sociopolítica, y Diego Volia solidificará esto desde el activismo.

1 Abril, 19h
La trama del conflicto es discurso
Olvido García Valdés
Carlos Bueno Vera

15 Abril, 19h
Reveses luminosos
Mercedes Cebrián
Minke Wang

29 Abril, 19h
El verbo más frágil se expande
Sandra Santana
Julián Pacomio
con la música de Jose David Díaz y Marga Campos

6 Mayo, 19h
Políticas de la Palabra
Carlos Piera
Diego Volia

Idea y coordinaciónAna Cibeira. Poeta en lengua gallega. Ha publicado Pintalabios (Toxosoutos, 2011), A morta (Barbantesa, 2012), Papilas analógicas. Paisaxe sur texte (libro colectivo junto a Davidia Martín Saornil y Elia Maqueda), Progresele/Diminutos Salvamentos, 2014. Ha sido traducida parcialmente al castellano, inglés y francés. Ha experimentado con poesía y otras artes en las bandas de collage sonoro: Humor vítreo y Simulacro, y realizado un videopoema Fruta loca exhibido en el festival gallego Translittera en diversas ciudades gallegas (2004). Interesada en la autoedición y el movimiento D.I.Y. ha publicado fanzines a través de su propio sello editorial Corazón salvaxe. Coordina el ciclo de recitalesTinta roja desde el 2013.

Entrada gratuita hasta completar aforo 

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Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

pues dejemos a los duendes con sus tareas, y ademas si el trabajo esta hecho, hecho esta, y todo …aunque sean maquinas,

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.000 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 33 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Última estación para el tren nocturno | España | EL PAÍS.

 

Última estación para el tren nocturno | España | EL PAÍS

arrinconando al mundo a su imagen y semejanza, mezquindad y miseria a manos llenas.

Última estación para el tren nocturno

La alta velocidad condena a una forma de viajar centenaria: los largos trayectos en ferrocarril que definieron una era

 A Coruña 

Viajeros de un tren nocturno a principios del siglo XX. / EL PAÍS / MUSEO DEL FERROCARRIL

Los viajeros duermen, o lo intentan en lucha con el viejo traqueteo del tren, mientras el interventor y el camarero dan carrete a la nostalgia en medio de la madrugada castellana. “En uno de mis primeros París-Madrid de noche, en 1975, me enteré de que Santiago Carrillo había subido solo y de incógnito”, relata con melancolía y cierto orgullo Julio, 40 años como interventor en Renfe, prácticamente todos subiendo y bajando de Madrid a París en esos interminables trayectos de 15 horas que ya son casi de otra época.

“Él estaba cruzando a España de forma clandestina porque entonces el Partido Comunista era todavía ilegal y tenía prohibida la entrada en el país”, recuerda. “Me lo dijo un compañero de trabajo que sabía que yo era miembro del PCE e hijo de exiliado, aunque no llegué a ver a Carrillo porque no salió del camarote en ningún momento por miedo a ser detenido. Unos meses antes de morir, en un mitin en Vistalegre, me acerqué y estuvimos recordando ese viaje”.

Temporeros de la vendimia, en un viaje nocturno en los años ochenta. / ARCHIVO DE LA REVISTA ‘CARTA DE ESPAÑA’

Julio y el responsable de cafetería, Julián, forman parte una noche de primavera de la tripulación de uno de los pocos trenes nocturnos que resisten en España, el que une Madrid con Galicia. Apenas sobreviven cinco rutas de una forma de viajar tan antigua prácticamente como el propio ferrocarril, repleta de evocaciones cinematográficas y literarias, y símbolo de cómo han cambiado las comunicaciones en las últimas décadas.

En sus 150 años de historia, por sus vagones ha pasado gente de toda clase y condición: la alta sociedad de principios del siglo XX, temporeros de la vendimia, emigrantes del franquismo, inmigrantes que se colaban y se ocultaban bajo las literas para pasar la frontera, folclóricas, mochileros del Interrail y hasta exiliados políticos, como el histórico líder comunista en los últimos coletazos de la dictadura.

Estos servicios se inauguraron alrededor de 1860 y durante mucho tiempo representaron una parte importante del negocio del ferrocarril en España. Ahora, con el monocultivo del AVE, han quedado como algo testimonial y quién sabe si condenados a la extinción. La compañía evita pronunciarse sobre su supervivencia.

FOTOGALERÍA | UNA NOCHE EN EL TREN. EL PAÍS pasa la noche en una de las cinco rutas que sobreviven en España, la que une Madrid con Galicia. / LUIS SEVILLANO

“En los ochenta y principios de los noventa llegó a haber unos 40 trayectos, en total, unos 80 trenes en ambos sentidos cada noche”, explica Alfonso Marco, trabajador desde hace más de tres décadas en Renfe y Adif, y autor del blog Viajes ferroviarios de ayer, hoy y mañana. “Pero cuando la aviación se popularizó y, más recientemente, se ha extendido la alta velocidad, la oferta ha ido cayendo. Lo mismo está ocurriendo en toda Europa occidental. Francia solo conserva ocho o diez servicios, cuando hace 20 años tenía unos 60”.

Temporeros de la vendimia, en un viaje nocturno en los años ochenta. / ARCHIVO DE LA REVISTA ‘CARTA DE ESPAÑA’

“En los cincuenta, salíamos de Zaragoza a las diez de la noche y llegábamos a Madrid a las ocho de la mañana”, recuerda Ernesto Fernández, uno de los usuarios habituales de la época. “En tercera [la categoría más baja, suprimida en 1966], los asientos eran de madera y había muy poco espacio para las piernas. Iban abarrotados de militares sin graduación; muchachas del servicio, las llamadas marmotas; familias modestas en las que no faltaba una tortilla de patatas; y la triste e inevitable pareja de la Guardia Civil, que a veces transportaba una cuerda de presos a otra ciudad. La velocidad media era de 35 kilómetros por hora. Uno llegaba molido y con los ojos hinchados por la carbonilla de la locomotora. Los chicos del Auxilio Social [organización de ayuda humanitaria creada por el franquismo] pagábamos la mitad, 39 pesetas”.

Camarote con tres literas de 1994. / MUSEO DEL FERROCARRIL DE MADRID

Estos vagones fueron ocupados también por los emigrantes que buscaban un futuro mejor en otras partes de España y de Europa. El actor y director Carlos Iglesias fue uno de ellos. En los sesenta, con poco más de cuatro años, viajó con su madre durante tres días desde Madrid a Suiza para encontrarse con su padre, empleado en una fábrica.

VER FOTOGALERÍA

FOTOGALERÍA | UNA NOCHE EN EL TRENEL PAÍS pasa la noche en una de las cinco rutas que sobreviven en España, la que une Madrid con Galicia. / LUIS SEVILLANO

“Me acuerdo que la primera parte, hasta Barcelona, la hicimos en un nocturno y, no sé por qué, íbamos en el pasillo, en tercera”, detalla el cineasta. “Los trenes eran muy sucios. Mi madre me decía continuamente que no tocara nada. Había coches-cama, pero los emigrantes nunca nos montábamos ahí”, apunta Iglesias, que llevó este viaje al argumento de su primera película, Un franco, 14 pesetas. Probablemente, su madre compró dos medios billetes, algo habitual en los estratos más humildes de entonces, que daban derecho a subir pero no a sentarse, con lo que muchos terminaban en el pasillo.

El lujo de los coches-cama

Los coches-cama, retirados de la circulación en 2005, entraron en funcionamiento en 1880 con un Madrid-Hendaya y durante muchas décadas fueron lugares de lujo y confort, solo accesibles a los sectores más pudientes. En 1896, en un Madrid-Irún que duraba 16 horas, dormir en una cama suponía un suplemento de 23 pesetas sobre el billete de primera categoría. Estos trenes llevaban adosados coches-comedores, cuyas cartas de comidas y bebidas de principios de siglo revelan el elitismo de sus clientes. En 1902, se ofrecían diez marcas distintas de champán, doce de licores y hasta cinco de agua. Desayunar costaba dos pesetas; almorzar, cinco; y comer, siete; salvo en el caso de los criados de los viajeros, a los que les reservaban una comida distinta (sin especificar en las cartas) y más barata (almorzar, tres pesetas y comer, cuatro). En otro documento de 1929 se lee cómo se establecían los turnos de comidas y se advertía a aquellos que no tenían billete de primera clase de que no podían quedarse en el restaurante después de terminar.

Con los años, el tipo de viajero se fue homogeneizando, y ahora se puede elegir entre asiento, litera en un camarote de cuatro plazas, en un compartimento doble con aseo o incluso con ducha y servicio. Pocos parecidos quedan tampoco en la zona del restaurante. El comedor del Trenhotel a Galicia está completamente vacío (hace un año se quitó la cena gratis para la máxima categoría) y solo la cafetería registra algo de movimiento durante las dos primeras horas.

Emigrantes a punto de partir en un tren nocturno. / ARCHIVO DE ‘CARTA DE ESPAÑA’

Allí, Dolores, de 22 años, cena un bocadillo de bacon con queso mientras cuenta que esta es la primera vez que sale de Galicia. “He ido a Madrid dos días a ver a un chico que conocí en un chat, pero no ha pasado nada, ¿eh?. Yo no soy como la mayoría de los jóvenes”, aclara seria. Un poco más a su derecha, Agustín, un marine argentino de 25 años que acaba de terminar una misión de cinco meses en la Antártida, escribe a mano las vivencias de su viaje en tren por Europa recién comenzado. “En mi país los asientos todavía son de madera”, confiesa. Al fondo, un hombre de mediana edad saborea un gin tonic antes de acostarse en su litera.

Emigrantes a punto de partir en un tren nocturno. / ARCHIVO DE ‘CARTA DE ESPAÑA’

A las 12 de la noche, una hora y media después de salir de Madrid, las luces de los vagones se apagan y al cabo de unos minutos la cafetería se queda casi desierta de clientes. Entonces, Julio y Julián recuerdan sus 40 años pasando las noches sobre las vías: cuando tenían que amarrar la puerta de su camarote con un cinturón porque una banda de ladrones entraba a robar con demasiada frecuencia; una noche de principios de los ochenta cuando ETA tiroteó el tren y los disparos le pasaron entre las piernas a un americano; la época en la que la cocina funcionaba con carbón y las camisas blancas terminaban negras… Historias de trenes nocturnos que, tal vez, pronto serán historia.

Las cinco rutas que resisten

Una viajera, en un coche-cama a principios del siglo XX. / MUSEO DEL FERROCARRIL

Los nocturnos que siguen existiendo son, eso sí, historia andante del ferrocarril. El Madrid-Lisboa y el Hendaya-Lisboa, por ejemplo, son herederos del mítico Surexpreso, que en 1887 empezó a enlazar nada menos que Lisboa, Madrid, Irún, París, Calais y Londres en 58 horas. El Barcelona-Galicia, el de mayor longitud de España (casi 1.300 kilómetros), fue bautizado como el Shanghái por un dicho popular que decía que su “recorrido de 48 horas [ahora lo hace en 15] era tan largo como irse a China”, apunta Jordi Villalta, guía del Museo de la Historia de la Inmigración de Cataluña. Estos tres trenes, más el Barcelona-Granada y el Madrid-Galicia, son los cinco que aún aguantan. Su ocupación media es del 70%, según datos de Renfe.

Una viajera, en un coche-cama a principios del siglo XX. / MUSEO DEL FERROCARRIL

El legendario Estrella Costa Brava, que enlazaba Madrid y Barcelona, ha sido el último en desaparecer. La conexión nocturna entre las dos ciudades se estrenó sobre 1883 (entonces se empleaban 20 horas) y hasta principios de los noventa hubo tres trenes por noche en ambos sentidos. Hace un mes, Renfe suprimió el único que continuaba por “deficitario, obsoleto y falto de confort”, y porque los primeros AVE del día pueden cumplir la misma función en un tercio de tiempo, según la compañía. Para ello, prometió aumentar las plazas de oferta.

misosoafrica

Por DW

Los políticos aseguran, frecuentemente, que no hay lugar para el racismo en Alemania. Pero muchas personas lo sufren a diario, afirma Hamado Dipama, del Consejo de Integración de Múnich, tras un experimento nocturno.

images (5)

Hamado es miembro elegido del Consejo de Integración de la ciudad de Múnich, vocero del Consejo de Refugiados de Baviera, vicepresidente de la Agrupación de  Consejos de Extranjeros, Migrantes e Integración de Baviera y delegado del Consejo Alemán de Migración e Integración. Llegó a Alemania como refugiado político, procedente de Burkina Faso, en 2002.

DW: Usted ha llevado a cabo, con el Consejo de Integración de la ciudad de Múnich,  una especie de prueba de racismo en la vida nocturna muniquesa… ¿Cuál fue el resultado?

Hamado Dipama: Un resultado muy chocante. Teníamos claro que los africanos y turcos no logran entrar a todos los clubes, pero no teníamos claro que eso podía incluir a un…

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MANOS HECHAS A MANO

Manos que inventan mis manos

manos para abrazar sin manos,

con solo la red repleta de tus dedos

Manos que dominais hachas

que traducis el hábito de las ramas

su locuaz arrebato con las alas y sus nidos

Manos que soportáis ignorancia

de los cielos a la hora del crepúsculo

Manos tozudas como niños

atareados en desnudar los besos

sino zarpazos o los suaves abecedarios

de estar solos con un animal entre los dedos

manos mensajeras de vuelo certero

al corazón de la fruta cuando callas

Endurecidas alforjas de la calma

si ella solo con los labios sueña

Manos de marear derrotas amarrar

cabos surcar el silencio hasta si

hasta alcanzar la rosa de los vientos

y sus bellísimos destrozos de espuma

Manos que a las heridas dais cobijo

y jamás dudais en acompañar mis ojos

cuando los adioses son trenes dibujados

en los tendales de estar solo

Manos que recogéis las mondas de la luz

y repartis el resto con la siembra

y si es abril ya todo es vaso y mesa

y descansais dejando a las herramientas

los talleres de la partida y el silencio.

Manos feroces tomando las estribaciones

del amor como una colina perpetua

Sucumbiendo con todo el cuerpo por delante

una vez alcanzada la lunar explanada

donde los dedos políglotas fundan oasis

e intercambian lenguas como datiles

Y al final manos simples y humildes

tecleteais los tactos y fundais alfabetos

en los lechos oscuros regresando fieles

siempre fieles y sin embargo os laváis las manos

antes de cerrar el libro abierto en su regazo.

MANOS (II)

Ellas son las que saben

las que conocen el tamaño de la vida

las que palpan el origen y la tierra

las que conocen la textura de la verdad

Ellas jamas miran de lejos

la bondad del mundo

Sopesan la ternura

como quien da forma al sueño

abiertas mecen las fatigas

Moldean la esperanza y hacen los días

desde la mañana a la noche

Cerradas guardan la rabia

o como animales heridos se doblan

y golpean derrotadas, y salvajes

adoran la piel de los besos

se posan como si todas las aves

y adoran el pan el vaso los alimentos

que ellas tallan, anónimas

renuncian al alboroto de los ojos

y siempre echan una mano

a veces matan y golpean y cuentan

con los dedos para las perdidas

los adioses escavados por ellas

en la tierra o en el aire sí regresan

Son furtivas y se adelantan a la lengua

en las incursiones húmedas

en las tupidas oquedades del deseo

y retozan con sus cinco sentidos

cuando alcanzan las charquitas y sus vocales

jamas olvidan el camino que las lleva

a las fuentes de tu nilo escondido

Este poema los escribo sin manos

y son funambulista por un momento

para que descansen leyendo este poema

y disfruten de su sagrado insomnio.

Y vosotros no olvidéis que cómo dioses

tenemos la vida en nuestras manos

NEGRA CUBANA TENÍA QUE SER

377627_4943705304120_2128417480_n Espera

379184_4943698063939_747461638_n Contemplación

404529_4943701784032_1170428217_n Felicidad

521816_4943698863959_43802070_n Bendición

526469_4943702464049_73694185_n Co-maternidad

526945_4943696863909_756231414_n Perfección

538239_4943698623953_715024200_n Juego

Todas las fotografías pertenecen a la artista cubana Sahily Borrero y forman parte de la colección “Profundidades”. Los vocablos asociados a cada imagen han sido asignados por Negra cubana.

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